¿Somos razones o emociones?

Saladillo, Noticias de nuestra ciudad

Año:
4
Edición N°:
1180
viernes
18.may 2012
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¿Somos razones o emociones?

agustinavelascoCuando nos preguntamos por nuestra constitución como seres humanos, encontramos nuestra naturaleza dividida: por un lado nuestro aspecto material, el cuerpo; y por el otro lo inmaterial llamado espíritu o alma.

El hecho de que tengamos un cuerpo no se discute, sin embargo cuando pensamos en nuestra inmaterialidad, nos encontramos con una noción que ha sido predominante en el pensamiento y la cultura occidental: la razón. Este concepto producto de la modernidad y el iluminismo ocupa el centro de atención en cuanto a lo que se conoce como giro hacia la subjetividad, cuyo principal representante y precursor ha sido René Descartes (1596-1650). Con este filósofo comienza una larga tradición filosófica que impera hasta nuestros días y cuya línea la siguen filósofos como Hume, Kant y Hegel.
La idea fundamental es la racionalidad (también entendida como mente, yo o alma) y su capacidad de representar el mundo. El problema reside en como legitimar mi representación y lo representado; es decir entre el contenido de una idea, la representación, y aquello a lo que se refiere el contenido de una idea, lo representado.
Epistemologicamente hablando, encontramos que el fundamento del conocimiento ha sido la racionalidad como encargada de generar a partir de la experiencia con el mundo, el conocimiento científico y la regulación y manipulación de la realidad.
Volviendo al principio de estas líneas, y en cuando a nuestra constitución dual, encontramos en nuestra parte espiritual no sólo la razón sino también las emociones. El pensamiento occidental a lo largo de la historia, ha separado estas nociones como contrapuestas, la razón conduce a lo correcto, a la verdad mientras que las emociones nos guían a través de la pasión y eso envuelve al hombre, no lo deja pensar y este actúa incorrectamente.
Indagando un poco mas, encontramos que es imposible aislar el pensamiento de las emociones. Pensar significa también sentir. Cuando tengo una gran idea, las emociones también forman parte de la experiencia de pensar. Cuando tengo un sentimiento agradable o desagradable, esto también va acompañado de pensamiento. Ambos se dan conjuntamente.
El científico, que es un ser humano, también tiene emociones y frente al arduo trabajo y el descubrimiento experimenta satisfacción y alegría como frente al fracaso y el error la angustia y la decepción.
Volviendo a nuestra pregunta inicial ¿somos razón o emociones?, podemos concluir que que somos ambas cosas. Tanto la razón como las emociones, trabajan y actúan conjuntamente, van de la mano. El error de la filosofía moderna ha sido separarlas, siendo las emociones contaminantes para la razón. Debemos aceptar nuestra constitución y volvernos hacia las pasiones, volver a lo dionisíaco en términos nietzscheanos. Eso es lo que hace que nos comprometamos aún mas con aquello que queremos ser, lo que no implica que no actuemos racionalmente; de esta manera el compromiso se reafirma y también la responsabilidad.

Velasco, María Agustina
Profesora de Filosofía (UNLP)
Coordinadora del proyecto de extensión "Filosofía con niños" que se desarrolla en la escuela graduada de la Universidad Nacional de La Plata.
 

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