Saladillo, Noticias de nuestra ciudad

Año:
4
Edición N°:
1180
viernes
18.may 2012
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La desigualdad nos convoca

juventudSegún el INDEC, cuatro de cada diez menores de 22 años viven debajo de la línea de pobreza y tres de cada diez viven en el conurbano Bonaerense. Miles de jóvenes engordan las filas de los pobres estructurales en un ciclo de crecimiento asegurado. ¿Qué quiere decir? Estos jóvenes que son pobres serán Padres, sus hijos serán también pobres y así el espiral de pobreza se multiplicará.

La ausencia de interés en lo público, la falta de expectativas en la educación como ascenso social, la imposibilidad de acceder al mundo del trabajo formal y, en particular, el desarrollo de estrategias delictivas como medio de ingresos son las características de este segmento social.

¿En que condiciones viven estos jóvenes? En general en el marco de pobreza extrema, rodeados de basura, en barrios donde las ambulancias no entran, donde el mal olor es cotidiano, las casas son precarias y la violencia se respira en cada rincón.

Las cárceles repletas de menores de treinta años dan cuenta de un tiempo cronológico. Es un problema creciente de la última década. Todo indica que el problema tiende a profundizarse. Los casos de violencia en ocasión de delito protagonizados por jóvenes, en muchos casos menores de edad, son una muestra evidente de esta situación.

Frente a ello, comienza a instalarse un odio social entre un "ellos" y un "nosotros" que vaticina horas difíciles y conflictos sociales donde el Estado será espectador y llegara tarde. Marchas y manifestaciones de vecinos pidiendo seguridad son un ejemplo.

Hay bronca e indignación, pero también odio e iracundia similar a la que justifica las guerras. A esto debemos sumarle la irresponsabilidad de aquellos que alientan el pánico y la búsqueda de mayores niveles de violencia por medio de la represión.

Se entiende que la persona que roba lo hace para ganar dinero. Esto es que aquello que roba debe venderlo en algún lugar. Entonces, si se roban autos ¿donde se los vende posteriormente? Si se roban artículos del hogar ¿quién se los compra? Si los jóvenes tienen tantas armas ¿quién se las provee? O acaso se pueden comprar en un supermercado. Al parecer la mayoría de los casos de violencia al momento del robo se da por el consumo de psicofármacos y no de drogas como la marihuana. ¿Quién los provee de pastillas?

El discurso de la mano dura ha demostrado en reiteradas ocasiones su incapacidad manifiesta en brindar una solución, pero eso no significa que el discurso garantista haya demostrado capacidad de bajar los niveles de violencia reinante y de odio social en gestación. Es preciso comprender que el espiral de desigualdad y violencia debe detenerse antes que haya sectores sociales acomodados que busquen una solución privada (ya la buscan en la educación, seguridad, cementerios y hasta hace poco en fondos de retiro) a la violencia que ajusticie al estilo de Brasil. De seguro, para peor, luego los sectores medios busquen imitarlos.

Si la pobreza esta generada por un reparto desigual de la riqueza ¿quién esta dispuesto a ganar menos para repartir a otros? ¿Son los muy ricos los únicos que le escapan al pago de impuestos? ¿Quiénes votan políticos que propongan aumentar las cargas sociales para repartirlas entre los más pobres?

Las escuelas públicas han sido transformadas en comederos y la oferta de educación pública es abandonada día a día por los sectores sociales que pueden pagar una cuota. ¿Quiénes son responsables del deterioro profundo de la escuela? ¿Solo los planes de organismos internacionales? ¿Qué papel juegan los gremios docentes? ¿Alguien se pregunta que pasa en las aulas en horas de clase? ¿Somos conscientes que allí se forma nuestra sociedad?

Además ¿Cuál es el partido político que tiene la decisión de representar los intereses de los jóvenes pobres? ¿Dónde hay un referente social que se ofrezca a conducir sus demandas? Los jóvenes victimas de la desigualdad nos obligan como sociedad y como individuos.

Debemos optar por la esperanza por sobre el miedo, debemos replantearnos el compromiso ético que tenemos con la comunidad, con el país y con el otro. Es hora de hacerse cargo de nuestras responsabilidades y dejar de pensar que otro es el único responsable de solucionar el problema de la desigualdad en nuestro país.
Podemos hacer mucho, intentémoslo.

Jorge Álvarez
Presidente del Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (iadepp)
www.iadepp.com.ar


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