Quizás esa fué la razón de su radicación en el medio o por lo menos él -optimista nato- atribuÃa a ese percance, la suerte de haber venido a La Plata. Estribo fue uno de los primeros ejemplares que lo llevaron a mostrar sus condiciones en las de adentro. En la calle elementos como Villarino, le habÃan dado satisfacciones, fama y un respeto como cuidador hábil para las cortas. El envión de Estribo trajo aparejado un sinnúmero de victorias alcanzadas con El Retobao, Retobao, Peaceful Sun, Satsai, Excelsior, Tinto Barcelonés, Museliere y tantos otros ejemplares que pasaron por sus manos dejando establecido innatas condiciones. Ganador de dos estadÃsticas en La Plata resultó un brillante ganador con elementos en los circos máximos. Brasil con Lost, lo vió ganador en cortas bravas. Inocencio Gorrais fue su piloto preferido. Jorge Ojeda, Jorge Arana, Gonzalo Hahn fueron "pichones" que salieron de la "jaula" listos para emprender sus respectivos vuelos. Sabio consejero con una picardÃa propia de los hombres "caminadores", deleitaba a su repertorio -mate mediante- cada mañana de ensayos, con sus anécdotas sabrosas de una vida plena de turf. Buen amigo, nos dio la chance de gozar de su amistad, su bonhomÃa, su picardÃa innata, asociada a una gracia especial en el trato. Se fue pero dejó mucha tela para cortar, un hombre que vivió, disfrutó e hizo disfrutar de la misma forma a quienes tuvimos la enorme suerte de conocerlo. En los cuatrocientos quedó un gran espacio vacÃo-
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