Nuestras leyendas locales siguen haciendo de las suyas. Marcelo y Mario (que no son Tinelli y Pergolini, aunque les digo que el petiso de Alvear factura casi como el cabezón de BolÃvar) atendieron en el trinquete de Urso a la pareja formada por Egidio Babil y Daniel. El empresario hotelero y el comerciante de Rivadavia y Pereyra tuvieron un buen desempeño en la cancha.
Sin embargo nuestras leyendas no estuvieron como otras veces. Si bien fue un partido para cada pareja, se quedaron con las ganas de un tercero, que es donde hacen diferencia. Al comienzo del primer partido, el delantero de la pareja desafiante, luego de no llegar a tres tambores consecutivos infligidos por el zaguero de nuestras leyendas, y al ir en búsqueda del cuarto, trastabilló, lo que provocó el temor de los rivales en cuanto a la salud del pelotari, que además, es propietario de The Rulemán's House. Pero no pasó a mayores.
No menos cierto tampoco es que, casi finalizando el primer partido su compañero, un histórico empresario del rubro hotelero, adujo malestar en los gemelos. Nuestras leyendas mucho no le creyeron, y exigieron un traumatólogo forense para que realizara el peritaje correspondiente.
Pero el verdadero match se jugó fuera de la cancha. El grupo, ya bautizado como "Las viudas de los miércoles" ya que no paran de llorar por las derrotas pasadas, no dejaron de molestar al petiso de Alvear durante todo el partido, hostigándolo y tratando de sacarlo del partido, festejando cada uno de sus yerros y gritando en la cara los puntos de los contrincantes. Asimismo se supo que la suerte del partido era seguido por mensajes y llamadas telefónicas desde otra cena que se estaba desarrollando en otro lugar, ya que no querÃan perderse detalle del partido.
Y donde la pareja conformada por Daniel y Yilo (que durante toda la noche puso en duda la ecuanimidad de este cronista, también hay que decirle) fue clara ganadora fue en la mesa que se sirvió posteriormente: nuestras leyendas no pudieron, a la hora del brindis, ganarle a esta pareja de categorÃa (¿veteranos?).
Las botellas de blanco y tinto desfilaron, y allà no hubo ninguna queja por rotura de ligamentos, malestar en los gemelos ni nada parecido. El que si repitió trastabilleo a la hora de partir fue el traficante de rulemanes (en el buen sentido, ojo), por lo que los comensales se preocuparon bastante. No saben si adjudicárselo a la edad, aunque alguno también propuso realizarle una alcoholemia, pero todo quedó en la nada. Esperamos que se repita el partido, ya que este cronista lo vio muy entretenido, aunque algunos propusieron que para el próximo el petiso de Alvear juegue maneado: y sÃ, propusieron manearle la lengua...
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20 03, 2010
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