El pan de la locura cotidiano está hecho del silencio: de las cosas que se hablan y de las que no hablamos. Hoy a las 18 horas en la Plaza del Congreso hay una marcha por nuestro orgullo. Acaban de robar en una estación de servicio, que también es nuestra.
Mi amiga me dice que está deprimida. Oh casualidad, a mi me diagnostican trastorno de ansiedad generalizado (y me dan pastillas, tratamiento psiquiátrico + psicoterapia) mi otra amiga se quiere ir del paÃs. Mi otro amigo de la ciudad. ¿Vamos a vivirnos al campo? ¡Vamosnos de acá! ¿De adónde?
Trastornos de pánico. Ceguera sonora. Pueblos, personas, caretas que miran para otro lado: la realidad es fea. Está el arte para no morir de realidad, dijo un filósofo que se querÃa matar y que también se fue mucho tiempo a las montañas.
Yo qué sé. Es raro vivir en un mundo asÃ. La realidad de Saladillo no escapa a lo que está pasando. A lo que "nos" está pasando. ¿Hay que esperar a que nos pase algo para reaccionar?
Miedo. Miedo a todo. Al otro. Al qué dirán. A decir lo que pensamos. A manifestarnos. A hablar. A conectarnos con lo que sentimos. A no poder. Miedo al futuro. ¿Qué mierda voy a hacer con mi futuro si apenas sé qué hacer en "este" presente? ¿no se construye el futuro a partir de lo que hagamos con nuestro presente?
Hombres que compran viagra. Mujeres mal tratadas. Violencia familiar puerta a puerta. Que nadie se entere. Callate. Adicción general al silencio.
Indiferencia.
Parece el pan de la locura cuando todos saben que hay algo pudriéndose pero nadie dice, hace, comenta, se junta, yo qué sé.
Yo no entiendo nada. Siento una vertiginosidad de los cambios. Siento cierta paranoia que se instala (con mucha contribución de ciertos medios masivos de descomunicación general) siento angustia por sentir que algunos siguen produciendo como si no pasara nada. Siento que muchos no paramos a preguntarnos nada. No digo que haya que preguntarse algo en especÃfico. El campo de preguntas será según las necesidades de cada cual. Pero la ausencia de reflexión es un poco preocupante a esta altura de las cosas. De los hechos que hablan (si podemos escuchar)
Viagra. Paco. Borrachera generalizada: negación de lo social: mejor no ver. Mejor no ver lo que "nos" está pasando. Hay que seguir. Levantarse a la mañana. Leer el diario. Pasame la mermelada de frutilla. ¿Cómo que no hay? ¡Te dije que compraras! ¡No servÃs para nada!
Servir. Producir. Ser amo o ser esclavo. Ser esclavos.
Criticar lo que hacen otros, y no hacer. Quedarse en casa, cómodos, escuchando el televisor y la información seleccionada por otro. Sea por tiempo, o por falta de interés, pocos salen a las calles a escuchar a los demás. A ver. A sentir un clima que estamos creando. Entre todos.
Hoy discutÃamos con unas amigas sobre la muerte de un compañero del secundario que se suicidó. ¿Qué lo habrá llevado a...? nos preguntábamos. Surgieron hipótesis acusativas hacÃa el (por excluirse demasiado) hacÃa la religión (por absorverlo) a las drogas (por tomarlo), a los médicos (por medicarlo y contribuir a anular su subjetividad), etc etc etc. ¿Y nosotr@s no veÃamos lo que le estaba pasando?, nos preguntábamos. ¿No veÃamos que estaba triste? ¿Para dónde MIRAbamos?
¿Qué responsabilidad sentimos tener frente a las cosas que nos pasan?
Yo siento que lo que me pasa, nos pasa. Que muchos problemas que se intentan resolver en el diván de un psicólogo particular (depresiones, angustias, ansiedad, panic atack, y todas las etiquetas que le quieran poner a los problemas para nombrar) tienen que ver con el tiempo que vivimos. Un tiempo enrarecido.
En Saladillo (no sé en otros lugares) hay cosas que no se hablan. Como en muchas familias. Y lo que no se habla, después es peor, porque hace ruido por otro lado, como esas ollas en las que se les pone tapa a presión, y no muestres la hilacha, y guárdame la basurita debajo de la alfombra por favor. Y gracias.
Hay un clima teatral. En algunos cÃrculos sociales. Que es patético.
La cultura patriarcal sigue surtiendo efectos. Si la heterosexualidad o la homosexualidad son opciones válidas, socialmente aceptadas, si los homosexuales podemos adoptar, si existe amor o no existe amor (eso se calla) estamos llenos de represión. Si una chica se pone una mini falda, y un tipo la molesta, ¡ella provocó! Y si la chica le tira un tiro, por ahà va presa. Los medios suelen contarnos partes, solo partes, y no contextualizar la información. Te muestran, por ejemplo, al que le clavó la espada, perro no te muestran qué pasó antes, cómo se llegó hasta ahÃ. Es decir, el desarrollo. Y luego se juzga.
El mundial nos entretiene. Gol de Argentina. Gol personal.
La dictadura no pasó: sigue existiendo en nuestro miedo colectivo. Pensar que porque llegó AlfonsÃn y yo qué sé, la democracia llegó, y se acabó la represión, es un gol en contra, porque no nos permite ver, nombrar este miedo, sentir la represión en cada uno de nuestros cuerpos, en la voz, no, no voy a hablar, ¿yo?, ¿cómo voy a decir esto? ¡mejor callar! Y el silencio se termina imponiendo porque lo dejamos.
Yo creo que romper no es malo. Romper el silencio, hablar, expresarse, decir si estamos angustiados, compartir la tristeza y la alegrÃa (sentimientos humanos como las estaciones del año) no negar lo que nos pasa. Porque si negamos lo que sentimos en pos de seguir funcionando, nos volvemos, sospecho, medios inhumanos. Y nosotros somos human@s porque sentimos. Y a partir de que nos sentimos, podemos pensarnos, más que como individuos, como colectivo. Pero ¿cómo vamos a pensar en lo que nos está pasando si no podemos parar a respirar, sentirlo, verlo, ponerle palabras? A veces es miedo, simple y llano, como el que sentÃamos frente a una autoridad, y no podemos nombrarlo. La falta de comunicación es un problema. El prejuicio que se construye alrededor de los demás también. Nos idiotiza. Y pensamos (en algunos pueblos) que conocemos a otro cuando nunca le preguntamos cómo estás o ni pudimos darnos un tiempo para mantener un diálogo con ella o el.
Si hablas te critican.
Si no hablas estás a salvo.
Más vale callate y quedate quieto: eso nos enseñaron en la escuela. A no hacer lÃo. A responder. A no equivocarnos. A hacerle caso a la maestra. A seguir el dictado de la vaca. A saber. Alumnos y profes cargan, muchas veces, con el lastre de un rol a sostener.
Hay un clima árido. No podemos crecer en un mundo inhósPito parado.
PolÃtica no es lo que hacen en el municipio. A la polÃtica la hacemos desde que nos levantamos. Hasta que nos acostamos. Y hasta los sueños que soñamos son polÃticos. PolÃtica es lo que decido hacer y también, lo que no hago.
Restauran en Saladillo sexagenaria bicicleta roqueperense. Resolvieron restaurarla y quedó original. Hay campañas por la lucha contra las adicciones. ¿Se puede postular al chusmerÃo como una posible adicción de pueblo checo? igual, ya no somos tan chicos. Pasa de todo en Saladillo y también hay muchas cosas que no se hablan.
Hay tanto para pensar (que al contrario de lo que algunos dicen, también es un hacer)
Yo qué sé, pensar es un comienzo, parar a hablar y reflexionar o compartir con otr@s: y no podemos pensarnos solos. Si a alguien le interesa formar parte de un grupo de reflexión para compartir y hablar acerca de las cosas que nos pasan, dejo mi mail. No soy psicóloga ni nada, simplemente siento ganas de formarlo. ¡Y deseos de que los gays y las lesbianas podamos casarnos!
¡No a la homofobia y Si al amor!
¡Si al amor y al sexo con ternura!
¡Saludos!
Natalia.
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29 06, 2010
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