¿Quién no recuerda el juego del tutti frutti? Y ese grito cuando terminabas de escribir la última columna, que dejaba a medias a los demás jugadores, considerándote vencedor al menos en esa vuelta. El problema es que hoy hago alusión a esa frase para introducir una preocupación cada dÃa más frecuente en la sociedad que es la violencia familiar, y ustedes se preguntarán ¿qué tiene que ver? El hecho de no poder decir "basta para mÃ, basta para todos", lleva a que muchas familias estén sufriendo situaciones violentas actualmente.
Mujeres que no se animan a denunciar a sus maridos, hijos que no pueden decir lo que está sucediendo en su casa, escuelas que no se atreven a denunciar sospechas por miedo a represalias con los niños, miles y miles de situaciones similares que no salen a la luz por temor. Temor a qué? A que las circunstancias sean peores?
Si una persona está siendo golpeada y/o amenazada, al menos hay que tratar que el maltrato cese, después veremos como seguimos en función de lo que la vÃctima plantee. Existen diversas opciones, pero primero hay que hacerle ver que tiene que salir de la situación de sumisión en la que se encuentra. Hay que hacer un corte. Si la realidad es esta, hay que intentar cambiarla. No es sano tratar de naturalizar estas cuestiones.
A partir de la Ley 13.298 de Promoción y Protección Integral de los Derechos de los Niños y Adolescentes, se plantea la corresponsabilidad, es decir, que entre todos tratemos de buscar soluciones y no mirar para el otro lado. Esta solución empieza por la denuncia, y no me refiero simplemente a la denuncia policial, sino ante cualquier institución que pueda actuar frente a esta problemática.
Por otra parte, quisiera nombrar la Ley 12.569 de Violencia Familiar, mediante la cual cualquier ciudadano puede y debe denunciar si advierte una situación violenta. No es necesario ser funcionario público, ni trabajar en una escuela para hacerlo. Entonces, hagámonos cargo porque además de tener derechos, tenemos obligaciones con nuestro vecino o con esa persona que cruzamos por la calle, y la vemos en estado de vulnerabilidad debido a que recibe malos tratos. Nada justifica la violencia, nada.
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01 10, 2010
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