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Domingo 18 de Febrero de 2018

12 febrero 2018

Nada es para siempre, tampoco los tatuajes: tratamientos láser y quirúrgicos para removerlos

Una de las críticas que suelen recibir quienes deciden plasmar un dibujo, frase o símbolo en su piel gira en torno a la perpetuidad. Ahora, de la mano de la medicina estética, existen técnicas para quienes se arrepienten, no les gusta o por algún motivo no quieren llevar más esa marca en su cuerpo

Hacerse un tatuaje siempre fue percibido como una decisión de por vida. Quienes no quedaban conformes o por algún motivo ya no querían mostrar un dibujo, nombre o frase sobre su piel, optaban por usar prendas que los escondan o incluso taparlos con una nueva imagen.
Sin embargo, ahora existen técnicas muy efectivas para su remoción y el 80% de quienes se arrepienten ya recurren a un método activo para borrar el tatuaje en vez de ocultarlo.

Desde el punto de vista médico, hay dos soluciones con alta eficacia: los tratamientos láser y los quirúrgicos.
La remoción de un tatuaje puede hacerse con tratamientos láser o de manera quirúrgica

“La técnica con láser se practica en consultorio durante aproximadamente 20 minutos por visita y, en general, para remover la totalidad del tatuaje se necesitan entre 8 y 12 sesiones, dependiendo del tamaño y pigmentación del dibujo”, explicó la médica cirujana plástica Soledad Rosenfeld (MN 130699).  Y detalló: “Se realiza mensualmente y el tatuaje se va borrando de manera paulatina, aunque hay que tener en cuenta que el color negro es el más fácil de quitar y cuantos más colores tiene la imagen, más difícil es eliminarla. Luego de cada sesión, la zona debe cubrirse con cremas cicatrizantes y papel film”.

Los tatuajes chicos y negros son los más fáciles de remover (Getty)

En el caso de las técnicas quirúrgicas, según la directora de Cirugía Plástica Olivos, “los tatuajes se pueden remover de forma similar a la exéresis de un lunar”.

“En este caso, se utiliza anestesia local y el procedimiento es ambulatorio e indoloro -puntualizó-. En general, queda una cicatriz que intenta disimularse en pliegues, arrugas o zonas poco visibles del cuerpo. La ventaja de este método es que la remoción es completa e inmediata y resulta más económico. En este caso, los cuidados post operatorios incluyen aplicar alcohol dos veces por día y tomar antibióticos y analgésicos, mientras que los puntos comúnmente se reabsorben solos”.

En tatuajes de gran tamaño y con muchos colores, médicamente no es recomendable la remoción
Y tras asegurar que “si el tatuaje es grande, puede precisarse un injerto, que consiste en extraer un pedacito de piel de otro sector del cuerpo y colocarlo en la zona del tatuaje como un ‘parche'”, la especialista aclaró que “otra alternativa es tomar la piel de un colgajo, en caso de que el paciente lo tuviera, y llevarla hacia el sector del dibujo”.

Los especialistas recomiendan que los tatuajes sean chicos, negros y en zonas fáciles de cubrir (Getty Images)

Cabe aclarar que “si se trata de un tatuaje de un tamaño muy importante y con muchos colores, médicamente no es recomendable la remoción y se intenta, en cambio, que el paciente se amigue con su tatuaje, ya que para quitarlo se requeriría un tratamiento muy costoso y prolongado con resultados desalentadores”.

En ese sentido, finalmente Rosenfeld recomendó a quien esté pensando en tatuarse, que “opten por tatuajes chicos, negros y en lugares donde se puedan cubrir, ya que de esta manera en el futuro podrán removerlos sin complicaciones”.

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