El canal Piñero; orígenes de un canal

Por Lis Solé

            La historia de General Alvear siempre estuvo ligada al agua: períodos de sequía e inundaciones que se sucedieron durante toda su vida y que fueron quizás la causa N° 1 de su falta de crecimiento.

Las tierras alvearenses eran lugar de encuentro y encajonamiento de las aguas que venían por el arroyo Tapalqué y que se desparramaban en bañados y lagunas, algunas pequeñas y otra de mayor tamaño diseminadas por toda la zona centro-este del distrito y que provocaban constantes inundaciones.

PEDIDO DE LOS VECINOS EN 1866

            En 1866 los vecinos de Tapalqué, Saladillo y Las Flores -(recuérdese que General Alvear no existía)-, piden la cooperación del Gobierno para unir por medio de un canal el arroyo Tapalqué y el de Las Flores.

            En esa carta escrita el 2 de marzo de 1866 los vecinos solicitan que el “Gobierno les preste su aprobación, ayuda, y haga practicar un reconocimiento de lo que piensan construir: un pequeño canal que debe unir el arroyo de Tapalqué con el de “Las Flores”.

            La carta está firmada por ocho personas muy importantes en esa época, productores agropecuarios firmemente comprometidos en el progreso agro ganadero de la región. Vale aquí una pequeña reseña de aquellas ocho personas que por primera vez vieron la necesidad de construir un canal y que para ello solicitaron permiso y ayuda profesional a las autoridades.

Uno de ellos era  Federico Álvarez de Toledo, persona muy conocida en Saladillo, era descendiente de una familia aristocrática francesa y en la zona, un reconocido estanciero dueño para esas épocas de la antigua estancia “Tres Bonetes” rebautizada como la “María Antonieta”. Era muy amigo de Sarmiento a quién le obsequió una isla en Tigre, lugar donde vivía el Presidente argentino y que hoy, está transformada en Museo. Los campos se encontraban donde actualmente es Álvarez de Toledo, pueblo fundado por su hija María Luisa.

Luis Amadeo también era productor agropecuario y su propiedad limitaba al sur con la estancia “9 de Julio” de José Portugués (hoy de Riglos entre otros). En 1860, en ocasión de citar en juicio por la situación de la frontera, Amadeo refiere que sabe que la estancia de Portugués era el “establecimiento último de la Pampa y que ha hecho toda clase de sacrificios para conservarlo por lo que es motivo de vanguardia en todo el Partido” y que “ha sido robado varias veces por los indios y que le han muerto varios hombres corriendo él mismo riesgos en varias ocasiones”.

El tercer firmante es José Portugués, con tierras que se encontraban al sur y este del arroyo de Las Flores, participante en la solicitud de creación del fuerte Esperanza que construyó con sus propios peones en un sitio que consideraba de su propiedad, en la margen derecha del arroyo citado. Cuando aparece Luis Goya en 1860 reclamando los alquileres a los chacareros, intenta defenderlos aludiendo que era su propiedad. Luis Goya demuestra que la tierra del Pueblo Esperanza era suya por lo que Portugués termina comprándoselas y regalándoselas a los pobladores para que quedaran libres de la deuda. El canal justamente fue construido exactamente por el medio de esas tierras ocupadas por los chacareros Cansio Zapata, Luciano Agüero, Carmen Burgos, Pablo Roldán, Francisco Tarija, Valerio Miranda, Benjamín Sosa, Julián Garnica, Juan Garnica y Cipriano Leiva de Torres, García, Robles, Roldán y Manrique.

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Vicente Eladio Casares fue amigo de Urquiza y Sarmiento y consta en archivos que en 1860, regala a Justo José de Urquiza un par de colmenas ya que fue uno de los pioneros de la apicultura en Buenos Aires. Ocupó cargos de gobierno siendo vicecónsul en Buenos Aires, padre de Vicente Casares, industrial lechero dueño de la gran empresa láctea La Martona y esposo de la Sra. Unzué de Casares, los dueños de Huetel.

Dionisio Pereyra fue el fundador del fortín La Parva, lugar que propuso para sede del futuro pueblo de Saladillo; su propiedad se encontraba donde ahora están los campos de Santa Rita sobre la Ruta 205. Por su hombría de bien y buen hacer, los pobladores de General Alvear firman en 1869 una nota solicitando a Pereyra como el primer Juez de Paz, requerimiento no escuchado por el Gobierno que nombra a Melitón Ruiz.

Lauro Galíndez es ganadero y en sociedad con Álvarez de Toledo y José Atucha compran la vieja estancia “Tres Bonetes” de Dick. Formó parte junto a su hermano y su padre de la Comisión Fundadora de Saladillo siendo propietarios de seis leguas de campo en las inmediaciones de Toledo. José Atucha era el Juez de Paz con injerencia en General Alvear y el que fiscalizó la construcción del Fortín Esperanza.

Manuel Venancio Paz, dueño de la estancia “Los Carrizales”, hoy partido de Las FLores, estaba casado con Manuela Portugués y era partidario de Justo J. de Urquiza. El 25 de marzo de 1856, fundó el Pueblo vecino de Carmen de Las Flores cumpliendo la función de Juez de Paz y Primer Presidente de la Corporación Municipal hasta 1858. De él dependía el Fuerte Esperanza y Juan Agustín Noguera estaba a sus órdenes por eso muchas de las cartas escritas por el sargento están destinadas a él.

Falta un último nombre pero, en el documento citado hay una firma que lamentablemente no se ve por lo que faltaría una de las ocho personas que por primera vez solicitaron el canal Piñero y que ofrecieron pagarlo de su propio bolsillo en toda su extensión.

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LA CARTA TEXTUAL DE 1866 PIDIENDO LA CONSTRUCCIÓN DEL CANAL

            Para 1866, aún no se había creado el partido de General Alvear (1869) y las cuestiones que correspondían al actual partido se canalizaban a través del Jefe militar o de una Comisión de Vecinos.

            La carta dice así: “Los Vecinos de los partidos de Tapalqué, Las Flores y Saladillo ante V.E con el debido respeto nos presentamos y decimos que consultando los intereses de nuestros respectivas partidos, hemos escrito que podría ejecutarse sin grave inconvenientes una obra de la mayor importancia para ellos que mejorarían notablemente su condición, con beneficio de todos sus vecinos y también de los terrenos públicos que allí se encuentran”.

            “Esta obra consiste Exmo Señor, en la CONSTRUCCIÓN DE UN PEQUEÑO CANAL que debe unir el arroyo de “Tapalqué” con el de las Flores” ayudando en esta obra a la naturaleza del terreno que por si está demostrado la necesidad de UN DESAGÜE del primero de estos arroyos, cuyas crecientes inundan al presente los campos formando profundos cañadones”.

            “La ventaja y utilidad de esta obra no necesita demostrarse a V.E, porque fácilmente comprenderá en su ilustración que la reunión en una causa común, de todas estas aguas que inundan los campos y ocupan una gran extensión de ellos, es ya por sí solo una gran obra”.

            “Si además de estos se consigna otra causal cual es AUMENTAR EL CAUDAL ACUÁTICO DEL ARROYO DE “LAS FLORES” que es escaso y de mala calidad, entonces resultan dos importantes beneficios que se recogen con un sola obra, que nosotros estamos dispuestos a ejecutar si V.E como lo esperamos, se digna concedernos su aprobación y ayudará en la empresa haciendo practicar el reconocimiento del terreno por un Ingeniero de su confianza”.

            “De esta manera Exmo. Sr., tendremos la traza que debe seguir el proyectado canal en su longitud demarcadas por personas competentes en desempeño de la comisión pública conferida por V.E y nos exonera de los gastos de esta clase (que es la púnica protección que pedimos) que nos considera tanto ahorrar para no carecer de fondos en la ejecución de la obra que tratamos de emprender”.

“Debemos también poner en conocimiento de V. E y pidiéndole disculpas por ello, que el reconocimiento del terreno de que se trata, tiene que practicarse en la presente estación de otoño, antes de que empiecen las lluvias que inundando esos campos la harían impracticable. Por tanto, a V. E suplicamos que habiéndonos presentados se sirva proveer y mandar como dejamos pedido que es gracia que imploramos”.

EL DEPARTAMENTO TOPOGRÁFICO SE NIEGA A HACER PAGAR UN INGENIERO

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            Aunque parezca increíble y a pesar de que los vecinos proponen pagar de su bolsillo el Canal, el Gobierno se niega a enviar a un Ingeniero para que realice el trazado por considerarlo “demasiado costoso”.

             El 13 de marzo, el Departamento Topográfico responde que “no puede juzgar con precisión lo pedido, ni acerca de las ventajas, ni la posibilidad de la obra que se intenta ejecutar”  porque “Cree que ante todo, es necesario practicar los estudios que se proponen nombrando al efecto un Ingeniero apto al efecto” pero que “… acerca del pedido que se hace a V.E. de que costee esta operación o reconocimiento, el Departamento SE ABSTIENE de abrir opinión, dejando a V.E. el resolver lo que estime conveniente debiendo hacer notar solamente que cree que tales estudios serán necesariamente costosos”.

            La respuesta está fechada en Buenos Aires, marzo 13 de 1866, firmado por Saturnino Salas, Germán Kuhs y Pedro Benoit, Comisión que más tarde devuelve el pedido a los interesados “para que manifiesten los fondos con que cuentan y si están dispuestos a hacer los primeros gastos que indique el Departamento”.

            He aquí los orígenes del Canal Piñero y los nombres de los primeros que lo pensaron como una solución para las inundaciones. Pero como se deduce y ante la falta de respuesta e inversión por parte del Gobierno, el proyecto se diluyó a pesar de las buenas intenciones de los vecinos de Las Flores, Saladillo y Tapalqué, intenciones que se perdieron entre malones, fortines y campañas al desierto.

            El canal se construye finalmente en 1890 después de 24 años más de inundaciones y con los trámites realizados por Del Carril y Lorenzo Piñero -entre otros-, pero que no alcanzó a solucionar el problema planteado. Como consecuencia, el pueblo siguió inundándose periódicamente hasta bien entrado el siglo XX cuando en 1980 se construyeron los canales y defensas que bien conocen todos los alvearenses.

Fuentes:

  • Ministerio de Gobierno. Expediente N° 187. Letra V. Vecinos de Tapalqué. 1866. Archivo de la Provincia de Buenos Aires “Ricardo Levene”. 
  • Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires. La Plata. Expediente N° Letra C N° 23. Sección 1°. Comisión encargada de los trabajos de unión de los arroyos Tapalqué y de Las Flores. 1890. Archivo de la Provincia de Buenos Aires “Ricardo Levene”.