Estancia “la albina”, presencia de mujeres pioneras

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Por Lis Solé

Las estancias bonaerenses fueron creadas por pioneros que con sólo caballos y algunas chatas se vinieron a estas tierras donde se aquerenciaron y vivieron con toda su familia. En esa categoría de “pioneros”, muchas veces se olvida la presencia constante de la mujer que hizo lo imposible para que los sueños se hicieran realidad.

LA PRESENCIA DE LA MUJER EN EL CAMPO

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Sin reproches ni claudicación y desde los inicios de nuestra patria chica las mujeres siguieron a sus hombres como esposas y madres de una gran descendencia, característica de las familias bonaerenses con proles increíbles de hasta 20 hijos.

Más de uno de los que se aventuraron por estas pampas del centro de la provincia de Buenos Aires mencionan a sus esposas valorando su persistencia y resaltan el hecho de que muchas abandonaron su país natal o sus ciudades a sabiendas de que sería prácticamente imposible volver con su familia.

Impregnadas de una audacia y valor rayanos en lo inhumano las mujeres siempre estuvieron presentes, acompañando a los soldados de los fortines y llevando una vida casi miserable entre la suciedad, la falta de agua y la intemperie; fueron migrantes tozudas, matronas imponentes, indias rústicas y serias, esposas abnegadas. Sin embargo, su función casi ha sido “olvidada” a pesar de ser el centro insustituible de la actividad cotidiana.

“LA ALBINA”, MATRONA CAMPESINA

A pesar de esto, la realidad muestra que aparecen muchos nombres femeninos en los campos, homenaje velado de sus dueños a las mujeres queridas: Santa Cecilia, Santa Catalina, Santa Isabel, La Maruja, La Morocha, La María Luisa, La Paulina, Santa Josefa, La Marucha y tantas otras chacras, estancias o comercios que demuestran la importancia, amor y agradecimiento hacia esas madres, hijas y esposas pioneras de General Alvear.

“La Albina” es uno de esos ejemplos y se encuentra en el Cuartel 4° de General Alvear, a 8.400 metros de la estación de José María Micheo y que actualmente lleva el nombre de “Tutelén”.

Cerca del 900, se usaba sacar fotos del frente de la casa principal junto a toda la familia. Siguiendo el mismo patrón, es que existe una foto fechada en “La Albina” en 1920, donde se observa una hermosa casa de campo con una señora parada en la galería, una matrona fuerte de largas polleras claras a la derecha de la infaltable bomba, señora que seguramente sea Albina Profumo o Moretti, madre, hermana o esposa de Juan Profumo quién compró esas tierras a don Juan Piñero, allá por 1880.

ESTANCIA DE TRABAJO

En la foto y atrás de Albina, se observa una estancia de trabajo sin arquitectura estridente, con las construcciones imprescindibles y necesarias para protegerse de las inclemencias del tiempo pero con una estructura fuerte y segura que ha perdurado hasta nuestros días. Comparando la foto con la edificación actual se llega a que es sin dudas “Tutelén”, propiedad actual de la familia Ortiz.

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El casco tiene una casa de planta baja y primer piso con techo a dos aguas sin azotea, totalmente rodeada de galerías y con una habitación “de alto”, también con techo de chapas a dos aguas y ventanas enrejadas.

Todo el que ha vivido o visitado el actual “Tutelén” recuerda esas dos escaleras de madera añejas que llaman la atención: la que va al sótano protector de los temidos malones devenida en cava y la otra para subir al primer piso, quizás también construido con la misma intención de resguardo.

De típico establecimiento ovejero, perduran las latas de esquila donde se lee claramente “La Albina. General Alvear” con la marca de la estancia, en un vale de esquila Valor 1, una lata o moneda que se daba al esquilador por cada oveja esquilada. La señal parece tener un J y una P que simula una A que bien podría ser la presencia de Albina en todas las actividades del campo.

“LA QUE TIENE UNA LAGUNA…”

“La Albina” tiene una hermosa laguna con la profundidad suficiente para no secarse y por la que sus dueños se animaron a emprender un Criadero de Nutrias del que aún quedan las construcciones. La empresa comenzó ya hace muchos años con una sociedad entre Moretti y Eugenio Angeli, que finalmente vende y se muda a la ciudad de Azul.

Rodeada de un bello parque y con el marco de la laguna y su pequeño muelle, la estancia ofrece una imagen de ensueño y paisaje que maravilla a los que visitan el lugar, cuidado y mantenido con celo por sus dueños actuales.

PROPIETARIOS DE LA ESTANCIA “LA ALBINA”

La propiedad tenía originalmente una superficie total de 1.552 hectáreas que pertenecieron a Juan Piñero, superficie que en 1930 lindaba con Víctor Del Carril al sur; Pedro García, José María y Carmen A. Micheo, al norte; al este y al sur con el francés Enrique Mathet y al oeste con Juan Esnaola y Ángel Menequiel.

En un mapa de antes del 30, aparece a nombre de Juan Profumo y en las células catastrales siguientes, la dueña es Albina Profumo casada con Pedro Moretti ya que en 1959, la estancia está a nombre de dos señoritas: Albina Rosa Moretti y María Pía Moretti, seguro hijas de Albina.

En 1939, Albina Profumo ya de 80 años, le vende 674 hectáreas a Eugenio Moretti y en 1947 los titulares son “Moretti Albina Rosa y otros”. En la Cédula Catastral de 1959 figura que Albina Profumo transmite en compra la propiedad a “Moretti Albina Rosa y Moretti María Pía” quienes eran primas segundas de Angeli.

Cuando Angeli llega a la Argentina, se va al campo de sus familiares Moretti y siendo maestro mayor de obras, amplía el edificio y construye la pileta de natación. Tiempo después, Angeli compra una parte del campo en sociedad con Vicente Ortiz que finalmente la adquiere en 1973, fecha en que cambia su nombre original por “Tutelén”, que en voz sonora mapuche sería “Lindo Lugar” aunque la tradición familiar dice que significa “Bienvenidos”.

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SUEÑOS DE AMOR Y FAMILIA EN UNA ESTANCIA CENTENARIA

Generaciones que repiten historias de familia y que recuerdan con nostalgias los tiempos vividos en “La Albina”.

La estancia lleva el nombre de una mujer, Albina Profumo, que como todas, seguro derramó más de una lágrima de arrepentimiento, de desazón y de fundado temor en épocas de malones pero también de felicidad en medio de un paisaje encantador coronado por la superficie espejada de la laguna.

Mujeres rurales. Mujeres que vivieron detrás de sus hombres y formaron una familia con esperanzas de calma y prosperidad.

“La Albina” nos mira fijamente desde una fotografía amarillenta y su actitud y mirada traspasa la distancia y el tiempo como queriendo contarnos historias de tantas mujeres que como ella, soportaron vivencias presas de lejanía y demasiados olvidos.

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MAPAS DONDE APARECE LA ALBINA

1. 1920 a 1930. El plano azul es de un consignatario alvearense que se llamaba Carlos A. Benítez ubicado donde actualmente está Sivero y Cía., dibujado entre 1920 y 1930. Se ve la laguna sombreada de celeste. Es un plano de color y la propiedad está a nombre de Juan Profumo.

2. 1927 al 39. Plano de Gregorio Edelberg. En ese “Atlas de Planos Catastrales de la provincia de Buenos Aires”, figura titular “Juan Profumo”.

3. 1955. En el mapa del Instituto Geográfico Militar sobre un relevamiento realizado en el año 1955 existente en Obras Públicas, la propiedad figura como “La Albina”.

4. 1959. Plano de Catastro. Inscripción de Dominio N° 48. Campo La Albina. Pdo. Gral. Alvear. 22 de julio de 1947. Figura a nombre de María Pía y Albina Rosa Moretti. Agrimensor: Ernesto Bertrand. Mensura realizada en marzo de 1959.

5. En 1959, el campo está a nombre de Albina Rosa Moretti y María Pía Moretti que venden la propiedad a Vicente Ortiz.

6. En 1974 pasa a nombre de Ortiz José, Laura, María Rosa y otros.

7. 2020. Mapa del partido de General Alvear 150° Aniversario. “Tutelén”, figura a nombre de Althabe.

8. En el bote: Remando, la sra. María Ferrabone de Arrigoni, su hija Perla Arrigoni de Angeli embarazada de Giuliana y su hija Gabriela Angeli (circa 1960).

9. Cuadro de la estancia pintado por un tío de María Ferrabone, S. Ferragone, uno de los muchos que conserva la familia Angeli en sus propiedades.

Agradecimientos: Esta nota fue posible gracias a la colaboración de Gabriela Angeli y de Martín Alba que compartió su colección de mapas y la lata de esquila “La Albina” de General Alvear.