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Lunes 19 de Noviembre de 2018

8 noviembre 2018

Pequeño camino histórico de regreso a casa

Dicen que el que habla del pasado está viejo y así se reniega de la sabiduría de los ancianos que ya saben qué se debería hacer en el presente. Los jóvenes tienen garra y fuerza, los viejos tienen experiencia y conocimiento y  las benditas grietas de la desvalorización o la soberbia transforman lo simple en imposible.

El conocimiento del pasado, es la base de la identidad y el progreso de los Pueblos y General Alvear, es rico en Historia, Historia muy desvalorizada por la falta de investigación, documentación y apego.

Sin embargo, es tan fácil imaginarla en tramos, tal como Postas de identidad. ¿Por qué por qué no soñar con los ojos abiertos la historia de Alvear? ¿Por qué no hacerlo si tal como canta Kevin Johansen, no cuesta nada más que tiempo?

Viniendo de Saladillo y ya desde El Quemado mirando el renacer de la paja tan perseguida durante muchos años, bien se pueden veral INDIO bombero sobre su caballo entre pajonales y espadañas, en tolderías inacabables que cruzaban las aguadas y pajonales en su constante trajinar; tierra de indios oteando el horizonte, escudriñando la lejanía.

Ahí nomás sobre la primer curva el ESTANCIERO alvearense, de esos que formaron sus hogares en colaboración del gauchaje y los indios amigos, familias de coraje, hombres audaces que arriba de un caballo y al frente de su gente se aventuraron más allá de la línea de frontera con el indio, gente que por su influencias en Buenos Aires fueron más allá de sus intereses personales y pidieron la creación del Fortín y del Pueblo Esperanza.

Un poco más allá, Alvear y losINMIGRANTES que se aventuraron a sus campos;esos primeros treinta italianos que se multiplicaron en oleadas, entre caballos y aguadas, al paso constante de las carretas de suministros o las diligencias de las mensajerías; solos, en las Pulperías o en la inmensidad del campo, eninterminables días de carretas y chatas como la de don Chiche Dellatorre y tantos otros chateros con su carga de bolsas de cereal.

Alvear, tierra de  FORTINEROS Y MUJERES aguerridas que se quedaron en los fortines y en los pueblos a merced de las inclemencias del tiempo, de la soledad e inseguridad de la Pampa dando  hijos a la Patria…

Siguiendo por el Acceso Noguera, en medio de la recta de carreras que usaba Pedro García para probar sus autos, unos paisanos amigos saludan al paso levantando el rebenque. Son los MENSUALES, gente de campo, de arreos infinitos por caminos de tierra entre el mugir de las vacas, esquiladores y alambradores, gente de a caballo en recorridas entre soles y lunas, lluvias y soledades.

Llegando a la curva de Fenlay, una nueva posta recibe con COLONOS italianos, españoles, vascos, portugueses, sirios o libaneses comerciando,poblando y trabajando la tierra… Gringos y turcos de trabajo, de siembras y cosechas en contacto con la tierra y la naturaleza.

Cerca de las cavas que se hicieron para levantar la Ruta 61, ya llegando a casa, presente está elAlvear de los FERROVIARIOS que  repoblaron y dieron vida al Pueblo de la mano de muchos ingleses, con la mirada puesta en las vías como fuente de Progreso, con un Pueblo reponiéndose y creciendo al lado del Ferrocarril.

Alvear patriota y de trabajo; Alvear del centro de la Provincia por donde todo ha debido ocurrir a lo largo de la Historia; Alvear del centro, por donde todos han pasado y deben pasar.

Ésto es Alvear, entre lagunas y salitrales poniendo el hombro al vecino con esa idiosincrasia tranquila y particular, entre tractores y caballos, heladas y tórridos veranos, con sus chusmeríos de boliches y veredas que lo hacen tan distintoa pesar de la fuerte influencia de la realidad extra carcelaria de los últimos años.Alvear, lo que fuimos, el Alvear que somos; un pueblo particular que no puede olvidar su singularidad.

Desde años se habla de la “lejanía” de las Rutas 51 y 205, pero esa misma “dificultad” es la que le ha dado sus características propias así como también, ese sentimiento de necesidad de salir del “pozo que nos salva de las tormentas”.Pero ese Acceso Noguera no es lejanía: es el pequeño camino histórico del regreso a casa; a un Alvear para el futuro, con una Rotonda limpia y florida, iluminada y prolija que refleja a un Pueblo que piensa en su gente, en un pueblo bellodesde la puerta de entrada, desde su frente, donde la vecindad se trata de Ud. y  camina tranquila.

Un Alvear pensado con posibles turistas  disfrutando de la tranquilidad pueblerina y de las pequeñas y grandes historias de un lugar por donde todos debieron pasar.

Un Alvear que ofrece lugares de esparcimiento, esos lugares que enriquecen el alma y apaciguan el diario correr e invitan al descanso que todos buscan.

Las distancias no son grandes, el viaje es el camino con postas de pensamiento imaginadas que pueden transformarse en posibles Paradas, que a manera de Postas de campaña a lo largo del Acceso Noguera sobre la Ruta 61, recuerde al pueblo de General Alvear.

Imaginadas “Postas”, pequeños terraplenes arbolados de descanso en ese Acceso que lleva al pasado, donde se puede ver al indio, al gaucho, al estanciero, al mensual y al inmigrante, al ferroviario, al colono y al comerciante, a la Patria Chica alvearense que agranda el corazón.

Ya he llegado a Alvear entre Postas reales e imaginadas.

Ese Acceso Noguera no es lejanía: es el pequeño camino histórico de regreso a casa.

 

Foto: Parte del Mural de la Terminal de Gral Alvear: “Alvear: Cuna de la Amistad” de Miguel Ángel Gasparin. 1999.

 

Por Lis Solé.

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