Simplemente nuestra Municipalidad, la de todos

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La noticia era real y a partir de ahí, con serenidad, y tratando de despojarme de prejuicio alguno, traté en lo posible buscar una explicación a esta iniciativa del intendente.

Para ello escuché opiniones, pregunté, conversé con varios vecinos, amigos, leí los portales digitales, las redes. Traté de construir una idea amplia sobre la opinión de los saladillenses al respecto. Consulté normativa, jurisprudencia y antecedentes sobre hechos similares.

 

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En primer término, busqué escindir, en todo lo posible, a la persona del ex Intendente Gorosito, pues una de mis primeras conclusiones, fue que lo que me sorprendía de sobremanera era la decisión tomada, la forma, los posibles por qué, el contexto en donde se inscribe la misma, la oportunidad o no política, las intencionalidades aparentes y las ocultas, el sustento legal, los consensos construidos con anterioridad al anuncio.

Volviendo al hecho de despejar de mi análisis la figura del ex intendente Carlos Gorosito, está relacionado con que no es mi intención, por lo menos en esta instancia cuestionar o poner en consideración su figura como dirigente político, diputado, e intendente municipal por seis períodos consecutivos. Al respecto solo diré, como lo diría de cualquier otro que se encuentre en similar situación. Carlos Gorosito en ningún momento ha dicho que se retira de la actividad política, por lo tanto no creo conveniente que su carrera se vea empañada o premiada, según cómo y quién lo interprete, por semejante reconocimiento por parte del intendente actual, que por otra parte son a la vez correligionarios y también contrincantes en líneas internas.

Reitero, el punto por el que me detuve a pensar este hecho político tiene que ver con el Intendente actual José Luis Salomón, responsable único aparentemente de tal determinación.

Si nos detuviéramos en un análisis político partidario, podría interpretarse, por ejemplo entre otras cosas, que Salomón pretende o jubilar a Carlos Antonio, o mostrarlo como única  alternativa política a su figura, a alguien de su mismo partido. Si fuera así debo decir, que hay otros candidatos y otros representantes, por ejemplo del espacio político al que pertenezco que son reales y posibles candidatos para ocupar la intendencia. Pero sigamos con otros puntos de análisis.

Más arriba utilicé la palabra determinación porque de esa manera se comunicó oficialmente, no hubo en ningún momento, conceptos que se refirieran a una posibilidad, hablo de su idea de imponer nombres a sitios a edificios que pertenecen a la municipalidad de Saladillo. Los diarios digitales, enunciaron en esos términos lo que comunicaba el Intendente Salomón.

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Es ahí entonces cuando comencé a construir más preguntas que certezas, más dudas  e inquietudes que afirmaciones.

Una de mis inquietudes tiene que ver  con el consenso construido. Con el lugar que en todo esto tuvo o tendrá el Concejo Deliberante, representante genuino del pueblo de Saladillo. O quizá simplemente se nos pondrá nuevamente en la función de salvar un trámite burocrático más, como se ha considerado nuestra función en más de una oportunidad. Lo he dicho y lo reitero, el número de votos no es la única herramienta válida para tomar decisiones.

Es evidente que la oposición política, poco preocupa al oficialismo en términos de representatividad, son muchos años de gobierno de partido único para Saladillo, y un ejemplo cercano, es no haber notificado ni invitado a recibir a la Gobernadora Vidal.

Mirando las opiniones de los vecinos, que recorren redes sociales, colas de bancos y oficinas públicas, reuniones de amigos y familiares,  estimo que la intención no ha salido de una consulta popular realizada con anticipación que reafirme y enriquezca nuestro sistema democrático. Ha surgido del antojo individual.

Y refiriéndome a esto de construir consensos, me pregunto si el Intendente, se habrá sentado a consultar con sus funcionarios, con miembros de la oposición política, con representantes del ámbito cultural, artístico, empresarial, organizaciones intermedias, y por qué no, con las personas nominadas, portadores de esos nombres y de esas vidas, y sus familiares sobre esta idea.

 

Necesariamente hay que remitirse al marco legal, en Saladillo al respecto solo contamos con una Ordenanza que se utiliza para la imposición de nombres a calles y sitios públicos, amparada en el art. 27 de la Ley Orgánica de las Municipalidades. Si nos remitimos a lo legislado en otras jurisdicciones, y no siempre para este caso puntual, se ha avanzado, tratando de circunscribir la imposición de nombres de ciudadanos para quienes estén fallecidos, salvo honrosas excepciones ampliamente justificadas, también se ha abierto a la consulta de la comunidad, como es el caso de nombres a las instituciones educativas.

Podemos en otra ocasión poner en discusión, si es justo que los homenajes necesariamente tengan que esperar la muerte, pero no es el tema, el punto tiene que ver con lo adecuado del lugar elegido para ser impuesto, con un nombre determinado y  con oportunidad de dicha elección.

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Y si nos referimos a la oportunidad se abre también más de un interrogante. Por ejemplo si en el contexto actual de absoluta incertidumbre económica y social le cabe poner a la sociedad en su conjunto y a quienes tenemos responsabilidades políticas en el lugar de tener esta discusión. En tiendo que no.

Si, el análisis lo he centrado en la imposición de un nombre a La Municipalidad, sí, porque me parece inadecuado, lisa y llanamente una barbaridad, antojadizo  y carente de fundamento y por todo ello innecesario.

No obstante, y haciendo referencia también a los otros lugares y nombres que se pusieron en juego en este anuncio, voy a usar el mismo criterio usado con Carlos Antonio Gorosito, no es mi intención discutir acerca de si son merecedores o no de este reconocimiento, pero si debo decir que encierra una clara mezquindad política. Todos sabemos que legítimamente el radicalismo, hoy en la Alianza Cambiemos, ha gobernado Saladillo por casi treinta y cinco años, y que por lo tanto la mayoría de los actores políticos pertenecen a ese partido, pero hagamos honor a la democracia, a la representatividad, banderas que se adjudica desde años el centenario partido, y busquemos nombres que amplíen el espectro político.

Por ultimo insisto en la necesidad de dar nuevas batallas en las formas de hacer política, siempre he presentado esta preocupación, debemos quienes tenemos estar responsabilidad dar muestras de cambios que incluyan prácticas de más cercanía con la realidad y con el pueblo que nos pone este lugar, practicas despojadas de oportunismos y dobles discursos según quienes sean los actores en cuestión, con simpleza y con firmeza, que no es lo mismo que decir con liviandad y autoritarismo.

El Palacio Municipal, la Municipalidad de Saladillo, la Municipalidad, es posiblemente el edificio de la ciudad con más contenido político. Pero paradojamente es en  la Municipalidad en que todos, más allá del color político que seamos, sentíamos ese espacio de pertenecía común, que se trasmite más allá de tiempos e ideologías. Es el lugar donde se “alojan” muchas acciones políticas, acertadas o erróneas,  pero con real sentido de transformación  para lograr una sociedad más justa para todos.

Señor Intendente José Luis Salomón, no, nuestra Municipalidad no debe tener nombre. Es La Municipalidad de Saladillo, es La Municipalidad como la nombramos y queremos seguir nombrándola, me atrevo a afirmar, la mayoría de los saladillenses.