Del consumo a la solidaridad: Qué pueden aprender los chicos del armado del arbolito de Navidad

¿Cuántos regalos son suficientes? ¿Hay que explicarles a los niños sobre el contexto general?

El armado del arbolito de Navidad ​y la época de fiestas ponen de relieve reflexiones que van más allá del origen religioso de la celebración, y no sólo los creyentes aprovechan este momento para convertir estas fechas en un momento especial a nivel familiar.

“El armado del árbol de Navidad es algo que resulta un momento agradable para la familia en general, y para los chicos en particular”.

¿Qué pueden aprender los chicos del armado del arbolito? «Tenemos que estimularlos a ser creativos, creando propios diseños y adornos, entendiendo que si no compramos nada nuevo no pasa nada y permitiendo a los chicos ser partícipes reales del diseño», opina la médica pediatra Lenka Dumandzic, miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría y presidenta de la Sociedad de Pediatría de San Juan. «Por ejemplo, podemos usar un arbusto de la casa y decorarlo con caramelos, con fotos, con dibujos».

Estos días de fiesta abren la puerta a temas como el consumo, la solidaridad y el interés por el otro. “Es imposible no imaginar los regalos de Papá Noel, los Reyes Magos, como la misma motivación que generan en sí Navidad y Año Nuevo. Todo ello es sinónimo de regalos y de consumismo desmedido. Lo principal que debemos enseñar es que en esto también debe haber un límite. La cantidad de regalos a recibir por parte de los niños puede derivar en exceso y abundancia, lo cual no es favorable para ellos”, aseguró Farinelli.

Entonces, a la hora de los regalos –cuando éstos son posibles-, la familia debe moderarse y centrarse en los intereses de los chicos. Farinelli destacó que, a veces, “sin ser conscientes de ello, los padres provocan que sus hijos sólo pongan suma atención en la cantidad de regalos recibida”. Y el resultado de esto es contraproducente: “Cuando un niño recibe todo lo que ha pedido, disminuye su nivel de tolerancia a la frustración y deja de darle valor a lo que tiene. Hay que saber que lo ideal es regalar lo que el niño desee y siempre acorde a su edad. No cantidad, sino calidad en relación a su deseo y satisfacción”.

Desarrollar la empatía

En tanto, la Navidad también es una buena fecha para que los chicos comiencen a incorporar ciertos valores, alguna información del contexto general y que, de a poco, puedan notar cómo algunos de sus pares viven otras realidades mucho más difíciles. El especialista sostuvo que “esto puede ser una oportunidad para educarlo en relación a lo que él tiene y otros niños no, siendo este un momento para fomentar la comprensión por los demás”.

En ese sentido, explicó que “cuando un chico comprende un poco más acerca de por qué algunas personas viven de manera diferente, es posible que sienta más empatía por esas personas y, además, comience a valorar más un solo regalo, un abrazo y otros estímulos”.

El planteo con los más chicos, entonces, es mucho más amplio que la comida, el arbolito y los regalos. Se trata de una gran ocasión para que cada familia introduzca temas que, seguramente, permanecerán en los niños a lo largo de toda su vida.