Inicio Información General

Diciembre y Gratitud: mí reset cognitivo

- Publicidad -

Diciembre y Gratitud: mi reset cognitivo

“La Gratitud como hackeo mental”

Diciembre siempre llega con prisa por terminar, pero este año me propuse elegir la #gratitud como puente, no como una tarea más. Porque este año entendí que más que un ejercicio es un hackeo amable a mi propia mente: una pausa para reconocer que, entre el ruido del fin de año, hay mucha luz acumulada.

Agradecer hoy es mi forma de silenciar la ansiedad por el futuro y simplemente habitar lo que ya logré, lo que estoy siendo.

- Publicidad -

Antes de que pienses que vamos a hablar de frases hechas y trilladas te voy a pedir que hagas un ejercicio de honestidad con vos mismo/a:

¿Cuántas veces hoy ya te quejaste de algo? ¿El clima? ¿el tráfico? ¿te jefe/a? ¿la conexión a internet?
Bueno, tengo una noticia para darte: tu cerebro está funcionando a la perfección, porque está programado para detectar “lo que falta”.

Pero hoy, en estas líneas, te propongo un hackeo al sistema. No vengo a decirte que des las gracias porque es de buena educación, vengo a decirte que la GRATITUD es la herramienta de autogestión más disruptiva y poderosa que existe para dejar de ser una víctima de las circunstancias y empezar a diseñar tu vida.
Tal vez te preguntarás ¿Por qué? Porque cuando agradeces, no estás describiendo algo que pasó, estás declarando desde dónde vas a vivir lo que sigue, ves tus propios recursos, capacidades y las posibilidades de acción. ¿Notas la diferencia?
Desde el Coaching Ontológico decimos que no vemos el mundo como es sino como somos nosotros, y si tus anteojos están empañados por la queja, lamento decirte que estás viviendo en un desierto, aunque estés en medio de un oasis.
Practicar la gratitud, cambia tu manera de ver el mundo, te regala más perspectiva, cambia la química de tu cuerpo, te abre puertas que la queja te cierra, y sobre todo te enseña que agradecer es el acto más egoístamente inteligente que podés hacer por tu salud mental.
Desde este lugar es que te propongo sacarle el polvo a esa palabra tan gastada y convertirla en tu nueva tecnología de enfoque.
¿Sabías que tu cerebro no puede sentir miedo y gratitud al mismo tiempo?
Es un fallo del sistema que tenemos que saber aprovechar. ¿Cómo? Eligiendo a donde llevar nuestra atención. Eligiendo qué palabras usar, que pensamientos sostener para sentirnos como realmente nos queremos sentir. Sí, podemos elegir. Ahí está nuestro poder.
LA QUEJA ES UN PEDIDO DE AUXILIO MAL CANALIZADO, LA GRATITUD ES UN RECONOCIMIENTO DE PODER.
Si elegís la queja, y te quedas ahí, le das el poder al otro: clima, gobierno, jefe/a , compañero/a. Si agradeces, en cambio, te adueñas de tu metro cuadrado. Decis “ok, esto es lo que pasó, pero yo elijo rescatar esto otro”.
Todo bien hasta acá Emita, pero ¿cómo paso a la práctica de la Gratitud?
Te propongo 3 niveles de “hackeo”
Nivel 1. El “gracias por lo obvio”, por eso que ya tenés pero no ves, por darlo por hecho. Que te despertaste un día más, el mate tranquilo de las mañanas o el café caliente, la ducha, el auto que arrancó, que tenes datos en el celular, que tenes trabajo.
Parece tonto, pero estás entrenando el músculo del enfoque, hacia donde mirar, a qué prestarle tu atención. No necesitas más que tu compromiso para con vos mismo/a para empezar a practicarlo.
Nivel 2. El “gracias por el obstáculo”, este es un poquito más complejo. Es poder ver las posibilidades de acción ante algo que no esperabas, donde podés pulir tus capacidades. Es, por ejemplo, agradecer el error que cometiste en el laburo, o en ese examen porque te mostró dónde tenes que aprender. No agradeces el error, agradeces la lucidez que te dio.
¿Qué es eso que hoy te parece un problema, pero que si le pones el filtro de la gratitud, se convierte en una oportunidad?
Nivel 3. El “gracias por diseño” , agradecer algo que todavía no pasó pero que estas creando. “estas haciendo que suceda”. Ej, gracias porque hoy voy a tener una conversación honesta. Estás predisponiendo tu cuerpo y a tu lenguaje para que eso suceda.
El costo de no ser agradecido es el cansancio crónico, la amargura y sobre todo la ceguera de oportunidades.
Para mí la gratitud es el combustible de los valientes. Agradecer cuando todo va bien, es más fácil. Pero agradecer cuando el viento sopla en contra, cuando el proyecto no salió o cuando el día viene cruzado, eso es autogestión de otro nivel. Porque cuando agradeces en medio del caos, le estás diciendo a tu realidad “Vos no me manejas a mí, yo decido qué significado tiene esto que me pasa, qué interpretación elijo darle.”
¿Qué pasaría si hoy, en lugar de decirle a alguien “perdón por llegar tarde”, le dijeras “gracias por esperarme”? Cambias el foco de tu error a la virtud del otro. Eso es autogestión de vínculos.
NO ESPERES A QUE TU VIDA SEA PERFECTA PARA AGRADECER…AGRADECE PARA QUE TU VIDA SEA, FINALMENTE; EL REFLEJO DE TU PROPIA GRANDEZA.
Hoy quiero agradecer profundamente el haberme animado a soltar la mano y escribir. Gracias a este diario por ser mi refugio, y sobre todo, gracias a quienes están del otro lado acompañando mis palabras; su presencia le da un sentido nuevo a mis pensamientos.
Hoy no agradezco porque todo esté resuelto, agradezco para que mi mente tenga la claridad de resolverlo.
Si queres trabajar sobre tu manera de mirar el mundo, podes escribirme al WhatsApp +5492345418981 o por privado a mi IG @emack38, junto/as podemos descubrir la versión más fuerte y auténtica de ti.

Gracias, siempre, por leerme. Los abrazo
No te olvides que es de adentro hacia afuera. Que no es lo que sucede lo que define cómo pensamos – miramos. Que nuestra mente es como un jardín, nuestro propio jardín, y somos nosotros/as los/las que elegimos cómo y qué cultivar en él

By: @emack38