No queremos ser el chiquero de China!!!

TO GO WITH AFP STORY BY LAURE FILLON - Pigs mill around a pen on January 19, 2016 at an industrial pig farm in La Portella near Lleida, northeastern Spain. While pig breeders in many European countries are suffering from a Russian embargo, their Spanish counterparts have managed to stay profitable thanks to a system that sees a large majority work for an industrial group -- and not for themselves. AFP PHOTO / JOSEP LAGO / AFP PHOTO / JOSEP LAGO

Esta semana cientos de organizaciones sociales, dentro de las cuales está Ecos de Saladillo, y diversas personalidades de Argentina, nos juntamos para rechazar el proyecto de convertir a nuestro país en una fábrica intensiva de producción porcina para China.

Dos años atrás China sufrió un fuerte brote de Peste Porcina Africana (PPA). Este virus -G4 EA H1N1-, altamente contagioso, afecta a los cerdos alterando de muchas formas su vitalidad. Para evitar su propagación en ese país, se estima que se habrían sacrificado aproximadamente entre 180 y 250 millones de cerdos (de modos sumamente crueles como quemarlos o enterrarlos vivos), lo que disminuyó la producción entre un 20% y 50 %.

En este contexto, el 6 de julio pasado la cancillería argentina difundió la comunicación entre el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Felipe Solá, y el ministro de Comercio de la República Popular China, ZhongShan, donde se anuncia una “asociación estratégica” entre ambos países, referida a la producción de carne porcina y se anuncia una “inversión mixta entre las empresas chinas y las argentinas” para “producir 9 millones de toneladas de carne porcina de alta calidad”, lo que “le daría a China absoluta seguridad de abastecimiento durante muchos años”.

Para entender la magnitud de lo que significan 9 millones de toneladas de carne tengamos en cuenta que éstas representarían 14 veces el total de lo producido por el país en todo el 2019.

Esto traerá como consecuencia directa: más monocultivo sojero, más transgénicos y agrotóxicos, más concentración de la producción, más deforestación y la instalación de un sistema intensivo que atenta contra el bienestar animal, el ambiente y nuestra salud.

Estas granjas intensivas son señaladas como fuente de virus y bacterias que se hacen cada vez más resistentes a los antibióticos y como lugares donde se generan diversos virus y bacterias patógenas que pueden mutar, pasar al hombre y volverse incontrolables.

La actual pandemia por Covid-19 que tiene en vilo a toda la humanidad está estrechamente vinculada a cuestiones socioambientales y productivas, que están invisibilizadas. Al igual que ocurrió con el ébola, la gripe aviar y la porcina, el SARS y otras zoonosis, se trata de un virus que emergió a causa de hacinar animales para su cría industrial y/o su venta, y desintegrar ecosistemas acercando a las especies entre sí.

Es absurdo mantener a la población encerrada para no enfermar del COVID 19 y al mismo tiempo firmar este tipo de convenios. Así no se sale de la Pandemia, así no se construye un nuevo modelo, así no se defiende la Soberanía Alimentaria, así no se aprende de los errores y horrores que la globalización ha producido…así sólo se sigue transformando a nuestro país y a su población en conejillos de India de los grandes laboratorios y corporaciones mundiales.

ECOS DE SALADILLO