Payamédicos Tandil se afianza en los hospitales

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Entrevista a:

Laura Metilli y Natividad Priegue,  Payamédicos de Tandil,

 

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-¿Cómo fue el inicio de Payamédicos Tandil?

-L.M: A nivel Tandil comenzamos hace cinco años, en 2010, empezando con esto del clown y viendo una forma de encontrarnos en el Hospital ya que todavía no estaba en el de Niños, con esta necesidad de armar un grupo que trabaje con la payamedicina. En ese entonces habíamos conocido a los Payamédicos en un Festival de la Payasada y tuvimos el gusto de conocer también a José Pellucchi, que es el fundador de Payamédicos en Argentina, y en estos intercambios surgió la idea de formarnos con ellos. Nosotros queríamos hacer payasos de hospital pero no sabíamos en qué marco y nos resultó muy interesante la forma en que trabajaban, así que nos pusimos en contacto, luego de varias veces de viajar a Buenos Aires e intervenir con ellos. Tras varios años de conseguir el aval dentro del Hospital, el dinero para hacer la formación de manera que puedan venir a Tandil para hacerlo, en 2010 se concretó la formación.

Fueron varios años, porque desde que empezamos un par de nosotros con la idea hasta que se concretó pasaron cuatro años, y hasta ese entonces no estaba fundado el Hospital de Niños. Ya en 2008 habíamos hablado con el Intendente y los funcionarios pertinentes, ellos nos dieron el permiso pero no sabían muy bien de qué se trataba todo esto. Entonces como muchos de nosotros estábamos en la Facultad de Arte, nos anotamos en un proyecto de Secretaría de Extensión para participar en un concurso donde se buscaban proyectos que tuvieran que ver con ayuda a la comunidad. Participamos diciendo que queríamos hacer la formación y ganamos, por lo que conseguimos el aval de la Universidad como para hacer la entrada al Hospital un poco más formal. Además conseguimos una tutora de proyecto, Julia Lavatelli, quien también nos abrió un montón de puertas; sobre todo con el tema de la formalidad.

A partir de ahí nos dieron un mínimo monto de dinero con el que comenzamos a organizar la formación, se abrió la inscripción y tuvimos más de 30 anotados. Así fue que nos formamos con Payamédicos de Buenos Aires que venían a Tandil por unos cuantos meses en encuentros intensivos. Una vez formados, a partir de 2010 comenzamos a trabajar tanto en el Hospital de Adultos como en el de Niños.

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-¿En qué consiste el trabajo que hace el payamédico?

-N.P: En un día de intervención, llegamos al Hospital vestidos de civil y pedimos lo que se llame el pase, a través del cual nos pasan el nombre de los pacientes que están internados, hace cuánto tiempo y qué diagnóstico tienen. Esto nos da un panorama, si bien no sabemos con qué nos vamos a encontrar cuando entremos a la habitación.

Luego nos asignan un espacio donde nos cambiamos y nuestro clown empieza a tomar forma, su presencia y su vida. De esa forma salimos por los pasillos donde conectamos con todas las personas ya que no sólo trabajamos con quienes están internados sino con todos; ya que es parte del gran cambio que se ha visto porque en esa blancura del hospital, los payamédicos rompen con todo eso.

Una vez que llegamos a las habitaciones, empezamos a intervenir con mucho cuidado porque Payamédicos trabaja con el más mínimo detalle y tal es el caso de la nariz que ahora tiene que ser naranja, porque el rojo remite a sangre; son sutilezas pero al momento de la intervención cuentan. Allí nos encontramos no sólo con la persona sino con toda la familia que también está atravesando una difícil situación. Así, con todos los permisos que se van pidiendo tácitamente por lo que trabajamos con la parte sana y lo potenciamos, así recuerdan que son personas y no un número más.

Cuando terminamos la intervención, recorremos los pasillos y la sala de guardia para volver a nuestro primer espacio.

L.M: Además cuando terminamos de intervenir hay una instancia de balance y es cuando trabajamos como mínima en dupla y hacemos un balance sobre cómo fue en cuestiones clínicas o si vimos diferencia cuando entramos y salimos de la habitación, ya que está comprobado que los síntomas se atenúan o se necesita menos medicación. También se charlan cuestiones del dinamismo o cómo reaccionó el resto del grupo familiar y el contexto institucional. Luego se arma una bitácora de la intervención y, cada 15 días aproximadamente, se analiza toda esta información con una persona que nos acompaña y nos guía para hacer un análisis en general de los pacientes y nuestro trabajo. Esta persona es Guillermo Dillon.

 

-¿Y cómo es la reacción de la familia o de los pacientes adultos?

N.P: Algunos no les gustan los payasos, pero son los menos. Pero como se va trabajando tan sutilmente, podemos ir llegando a cada uno porque no necesitás hacer un espectáculo sino con una gotita es suficiente y poco a poco todo se transforma en armonía. Muchas veces tienen sondas o no puede movilizarse mucho y sólo con la mirada, se hace la diferencia.

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L.M: En el caso de los pacientes adultos, muchas veces cuando llegamos a la puerta nos dicen que no, aunque como hace muchos años que estamos, muchas veces el grupo de médicos y enfermeras nos ayudan mucho. La realidad es que en esos casos nos quedamos afuera porque muchas veces sucede que el ‘no’ para esa persona significó un montón de cosas, ya que tal vez a los únicos que nos puede decir que ‘no’ es a nosotros.

 

Nueva ley

 

En lo que respecta a la ley, ¿qué modificó el trabajo diario?

L.M: De las puertas para afuera nos ayudó a que nos vean un poco más y eso está buenísimo porque algunos todavía no nos conocían. Puertas adentro, en ambos hospitales tenemos mucha recepción y trato así que en eso no nos modifica demasiado; aunque hay otras cuestiones que tienen que ver con lo institucional que cambia.

La ley genera que en los lugares de la Provincia donde haya terapia intensiva, tienen la obligación de contar con un grupo de payamédicos o payasos de hospital como una parte del servicio de salud. Por lo tanto los hospitales que no lo tengan, van a tener que formar o tomar un grupo de payasos de hospital que tiene que ser personal idóneo en la técnica del clown con formación. Hasta ahora lo que viene sucediendo es que los grupos se han autogestado por intereses propios, sumado a que genera el concepto de humanización de la medicina que se viene dando mucho más abierto.

Luego, en cuanto a nosotros, todavía no está estipulado el tema de la remuneración porque nosotros trabajamos todos ad honórem, sobre todo en Payamédicos, y nosotros creemos que en el voluntariado tiene que ver el deseo. Entonces en primera instancia no sería una cuestión de sueldo, aunque todavía no está estipulado, sino que nuestra primera idea es la de tomarlo para ayudarnos con las actualizaciones, traer personas de afuera, materiales, trajes, objetos o traslados.

Fuente: El Eco de Tandil