El nuevo paradigma laboral, ¿es sustentable post pandemia?

Foto ilustrativa (iStockphoto)

El Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio decretado por pandemia obligó al mercado laboral a adaptarse rápidamente al horario de corrido y al teletrabajo, conocido también como home office o trabajo a distancia, en un desafío tanto para empleados como empleadores. ¿Están dadas las condiciones para sostener el trabajo a distancia como una estrategia planificada? Teniendo en cuenta que se analizan regularlo por ley, ¿es difícil imaginar un retorno a la –vieja- normalidad en el corto plazo?

Las ventajas en torno al home office suelen estar ligadas al ahorro de tiempo por no movilizarse, a la flexibilidad en los horarios, a la productividad y al pasar más tiempo en el hogar. Por el contrario, hacer home office también representa una desventaja en torno a las distracciones peligrosas, a ambientes poco amenos para la concentración, al soporte técnico que corre por tu cuenta (como por ejemplo, conexión a internet), a la falta de vínculos laborales, al poco tiempo de descanso real por la flexibilidad horaria, a la desigualdad en cuanto al acceso a las nuevas tecnologías.

Otra de las modalidades de trabajo que desterró la cuarentena es el horario comercial cortado. En las localidades del interior, como Saladillo, la costumbre de la siesta o descanso post almuerzo está mucho más arraigada que en los grandes centros urbanos, que adoptaron el horario corrido en sintonía con la tendencia mundial.

En Saladillo, muchos comercios desisten al horario corrido y cierran al menos desde las 13:00 a las 14:30 o 15:00, teniendo en cuenta los diferentes horarios de cierre por protocolo, que suelen ser a las 17:00 o 19:00. Otros, en tanto, decidieron atender hasta las 14:00 o 15:00 con el fin de movilizarse sólo una vez hacia el trabajo.

¿Cuánto repercute la cuarentena en el acostumbramiento a esta modalidad de horarios? Con el regreso a clases, ¿es viable el horario corrido laboral para las familias? ¿Cuánto depende el clima? Teniendo en cuenta que, en otoño o invierno, la tendencia a hacer compras o mandados se vuelca a la mañana o tarde, evitando el frío de la noche; mientras que, en primavera o verano, uno tiende a evitar los horarios pico de temperatura, que suelen darse a la siesta, y a movilizarse cuando el sol baja –el atardecer-.

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Por otro lado, trascendió que legisladores avanzan en diferentes proyectos de ley de regulación del teletrabajo, que tendrá como ejes la posibilidad de elección del ejercicio domiciliario de su labor, y la alternativa de volver atrás en caso de considerarlo perjudicial. ¿Será que estas modalidades llegaron para quedarse?