En el Día del Guardaparque Nacional, conocé al saladillense que recorre los paraísos argentinos desde hace 15 años

La vista de Jorge Lenz desde la ventana de su casa laboral
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Cada 9 de octubre se celebra el Día del Guardaparque Nacional, con motivo de conmemorar aquella Ley 12.103, sancionada en 1934, en la que se crea la actual Administración de Parques Nacionales. Es motivo suficiente para contar la historia de Jorge Lenz: un saladillense que en estos momentos de encuentra trabajando en el Chaltén, ubicado en el Parque Los Glaciares de 726.000 hectáreas.

El primer trabajo de Jorge fue en el Parque Nacional Los Glaciares, en Mendoza, en el Glaciar Perito Moreno. Allí estuvo tres años, y luego pasó por el Parque Lanín, Lago Tromen, Base Antártica Orcadas, y el Chaltén.

Acerca del trabajo propio de los Guardaparques, Lenz contó: «Tenemos tres patas grandes: la educación -transmitir los procesos naturales del parque a la gente, bajar lo que el científico escribe en palabras raras a quienes visitan el parque-; el control o vigilancia -policía ambiental-, y la que más me gusta que es la ayuda a la investigación científica. Eso quiere decir que muchas veces, por seguridad o capacidades, tenemos que acompañar a geólogos, biólogos, glaciólogos o hasta sociólogos, para que ellos puedan hacer los trabajos científicos del lugar«.

Luego, acerca del trabajo en general dentro de los Parques, Lenz agregó: «Para preservarlos y cuidarlos hay un montón de normas, ya que tienden a tener un plan de gestión, que vendría a ser como una ‘carta magna’ que dice cuáles van a ser los objetivos de ahí a 10 años y cómo se va a trabajar en cada parque particular. Esa es como nuestra biblia, de ahí se desprenden casi todas las acciones. En sí, dependiendo el parque y las dimensiones, se suelen cuidar solos: son extensiones bien grandes de territorio que es imposible cuidar por el humano, a no ser que tengas un ejército humano«.

«Elegir un parque es como elegir una pareja: son gustos, es muy difícil decir cuál me gustó más porque cada uno tiene su belleza particular» «Competir con el Glaciar Perito Moreno es imposible, pero donde estoy ahora, todas las mañanas abro la ventana y es impagable. Es lo mejor que puede haber».

«Desde chiquito fui scout, siempre anduve cazando o pescando, dando vueltas en la naturaleza, eso me encantaba. No sabía qué hacer para seguir viviendo esa vida: la idea era buscar alguna profesión u oficio para seguir dando vueltas por el mundo y la vida disfrutando la naturaleza. Un día, viendo un documental, habló un guardaparque sobre los cóndores y sobre qué es ser Guardaparques y dije: ‘Pucha, esto es lo que me interesa y quiero hacer de mi vida’«, explicó Jorge, acerca de su inquietud por este oficio.

En ese sentido, explicó sus primeros pasos para incursionar: «Siendo muy chico, con 15 años como mucho, empecé a averiguar y esperé a tener la edad para entrar a la Escuela de Guardaparques de la Nación (21 años). Hoy ya no salgo a cazar ni a pescar, que eran cosas que antes me gustaban, pero disfruto de cosas de la naturaleza como caminar por los parques donde sólo podemos llegar los guardaparques o científicos, por cuestiones de conservación y seguridad. Te da la posibilidad de conocer lugares únicos que los disfrutas mucho«.

Lenz no duda en afirmar que es «la mejor profesión del mundo». Al ser consultado por las razones, contó que le «permite conocer mi país recorriéndolo, trabajando. No somos de los mejores sueldos pero me permite vivir y disfrutar del lugar con mi familia y eso está buenísimo. Ir a lugares por los que mucha gente paga, y yo trabajar allí, es impagable«.

Acerca de cómo puede algun joven interiorizarse y dar sus primeros pasos en este mundo del Guardaparque, Jorge aconsejó: «La Provincia de Buenos Aires tiene un sistema de voluntariado: das parte de tu tiempo para la conservación de un parque nacional o provincial. Eso está buenísimo, te muestra lugares que de otra forma no conocerías. Lo único que pagas es la comida y un seguro. De esta forma yo conocí gran parte de los parques provinciales de Buenos Aires, incluso el Iguazú».