Amigdalitis: causas, síntomas y cómo aliviar el dolor

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Los síntomas de la amigdalitis incluyen dolor de garganta, inflamación de las amígdalas y fiebre. Los síntomas generalmente desaparecen dentro de 7 a 10 días.

Esta condición es contagiosa y puede ser causada por una variedad de virus y bacterias comunes, como las bacterias estreptocócicas, que causan estreptococos en la garganta.

La amigdalitis causada por la faringitis estreptocócica puede llevar a complicaciones graves si no se trata.

Hoy conocerás en detalle qué es la amigdalitis, cómo se produce, cuáles son sus causas, y mucho más.

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índice del artículo:        

¿Qué es la amigdalitis?

¿Cuáles son los síntomas de la amigdalitis?

¿Cómo evoluciona la amigdalitis ?

Diagnóstico

¿Cómo se trata la amigdalitis?

¿Por qué se produce la amigdalitis?

Causas y factores de riesgo

Conclusión

¿Qué es la amigdalitis?

Aunque es más común entre los niños, la amigdalitis es un tipo de infección que puede atacar también a los adultos.

Se trata de una inflamación en la garganta y las amígdalas, que se origina debido a diversos tipos de bacterias o de virus.

Los más comunes  de los microorganismos que atacan a las amígdalas son los estreptococos del grupo A.

Estos son los que provocan la más común de las amigdalitis, la estreptocócica.

Los estreptococos pueden vivir en la nariz o en la garganta sin causar ningún tipo de enfermedad.

La forma en la que se propagan es a través del contacto con las gotas de la tos o el estornudo de una persona ya infectada.

Por lo tanto, siendo la amigdalitis una infección en la garganta, que se hace visible por medio de una inflamación, se debe conocer cómo prevenirla.

¿Cuáles son los síntomas de la amigdalitis?

En cuanto a los síntomas, hay que tomar en cuenta que existen diversos tipos de amigdalitis y los síntomas varían de acuerdo a esos tipos.

A continuación te compartiremos los síntomas de los diversos tipos de amigdalitis, de esa forma podrás identificarlos y tomar acción.

Recuerda que en caso de que se presenten uno de estos síntomas la acción que debes tomar de inmediato es acudir al médico:

Síntomas de la amigdalitis aguda

Los síntomas más frecuentes de la amigdalitis aguda son:

Dolores intensos en el área más elevada de la garganta

Dolor de oídos. Cuando esto sucede la amigdalitis aguda es severa

Disfagia o dificultad para tragar alimentos

Dolores de cabeza

Fiebre

Voz gangosa

Pérdida del habla

Fatiga constante

Placas de exudado en los tejidos de las amígdalas

Síntomas de la amigdalitis crónica

En el caso de la amigdalitis crónica puede ser más tolerable.

Un paciente con amigdalitis crónica tendrá:

los ganglios linfáticos inflamados permanentemente.

El dolor o incomodidad no es muy significativo.

Genera halitosis y disfagia.

Mal sabor de boca.

Por último, un síntoma significativo de la amigdalitis crónica es el rebrote frecuente de la amigdalitis aguda y todos sus síntomas.

Cuando se padecen los síntomas con marcada frecuencia es mejor ir al médico para que realice un nuevo diagnóstico y aplique un tratamiento efectivo.

¿Cómo evoluciona la amigdalitis ?

Si la amigdalitis es tratada adecuadamente pueden evitarse las complicaciones.

Generalmente la amigdalitis aguda tiene un buen pronóstico y se puede resolver sin que se generen complicaciones.

Si el tratamiento es adecuado una o dos semanas bastará para que se restablezca la salud.

Evolución de la amigdalitis crónica

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En cuanto a la amigdalitis crónica se puede hacer permanente, su evolución hace necesaria las extirpación quirúrgica.

Con la extirpación mejora la amigdalitis crónica y mejoran los síntomas y el estado general de la salud, evitando la evolución de la infección.

En el caso de los niños se debe tener un especial cuidado, pues en la infancia las amígdalas se dilatan por sí solas.

A esta condición se le conoce como hiperplasia tonsilar, lo que podría causar en los niños dificultad para respirar e incluso asfixia.

En la amigdalitis crónica su evolución puede darse por la intervención de agentes patógenos.

De manera que la amigdalitis crónica puede complicarse debido a la misma presencia de bacterias producidas por la infección crónica.

También debe tomarse en cuenta que la amigdalitis crónica podría generar enfermedades secundarias.

Una amigdalitis que es provocada por estreptococos podría ser el origen de nefritis, fiebre reumática, inflamaciones de las articulaciones lo que es lo mismo que reumatismo articular.

La amigdalitis producida por estreptococos también podría ocasionar afectaciones cardíacas y dermatosis progresiva.

Una amigdalitis crónica que evoluciona puede producir daños permanentes en los órganos que ha afectado.

Evolución de la amigdalitis aguda

Cuando la amigdalitis aguda no es tratada efectivamente puede evolucionar causando abscesos y otras complicaciones.

Los abscesos que se producen acumulan pus en el tejido más próximo.

En este sentido estos abscesos se conocen como periamigdalino. Durante la deglución los dolores pueden ser insoportables.

Es así como la evolución de la amigdalitis aguda causan incapacidad de deglutir y también provocan dolor cuando se realizan acciones como abrir la boca.

Esto se debe a que causa rigidez de la mandíbula, también puede presentarse problemas como un prominente e irregular paladar blando.

Debido a que las amígdalas se inflaman demasiado, terminan empujando la campanilla hacia un lado.

Lo anterior puede causar problemas porque los gérmenes acceden al torrente sanguíneo extendiéndose por todo el cuerpo.

De manera que una amigdalitis aguda puede evolucionar hasta causar sepsis, provocando daños en otros órganos.

Si se presenta un riesgo por esta evolución el médico aplicará antibióticos intravenosos.

En el caso de que se presente un absceso, producto de la evolución de la amigdalitis aguda, debe hacerse una intervención quirúrgica para drenarlo.

Diagnóstico

Para establecer un diagnóstico de la amigdalitis se requiere de la aplicación de diversos tipos de pruebas.

Existen varias opciones que permiten llegar a un diagnóstico con mayor efectividad.

A continuación te presentamos los distintos exámenes, pruebas o métodos de diagnóstico para determinar la amigdalitis.

Exploración

Este tipo de prueba consiste en la exploración de la boca y la garganta.

El médico busca observar el estado en el que se encuentran las amígdalas.

Si las amígdalas se ven enrojecidas o si presentan manchas blancas, se diagnosticará la amigdalitis.

Tacto

Para confirmar el diagnóstico el médico también puede optar por comprobar el estado de los ganglios linfáticos en la mandíbula.

Si estos ganglios linfáticos y el cuello están hinchados y son sensibles al tacto, se confirma el diagnóstico.

Prueba rápida para estreptococos

Esta es otra prueba con la que se puede diagnosticar la amigdalitis, sin embargo, debido a que es muy rápida no es completamente confiable.

Muestra faríngea

Consiste en enviar una muestra faríngea a un laboratorio con la finalidad de realizar un cultivo de estreptococos.

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Esta prueba no es muy rápida porque los resultados pueden retrasarse por unos días.

¿Cómo se trata la amigdalitis?

Cuando es una amigdalitis que no presenta dolor, no es necesario aplicar un tratamiento.

Sin embargo, sí es importante que se mantenga una constante visita al médico de manera que pueda establecerse un control.

De esa manera se evita que la amigdalitis evolucione por descuido y no se aplique un tratamiento a tiempo.

Si es una amigdalitis que necesite ser tratada, y tras los exámenes el resultado es positivo, lo primero que se receta son antibióticos.

Aun cuando remitan los síntomas los antibióticos deberán tomarse, siempre bajo las indicaciones del especialista.

Cómo aliviar el dolor de garganta de la amigdalitis

El tratamiento para disminuir el dolor de garganta, que es uno de los síntomas más frecuentes, debe considerar las siguientes acciones para reforzar los efectos positivos y aliviar el dolor:

Tomar líquidos fríos o ingerir helados

El frío alivia el dolor, los líquidos y el helado causan menor molestia e incrementan el alivio.

Deben evitarse los alimentos calientes.

Hacer gárgaras

Las gárgaras con agua tibia y sal reducen la sensación de quemazón que se produce en la garganta debido a la amigdalitis.

Intervención quirúrgica

Cuando la amigdalitis se hace frecuente, el especialista evaluará la necesidad de un tratamiento mediante la intervención quirúrgica.

Esto consiste en extirpar las amígdalas, con la finalidad de acabar con las posibilidades de nuevas infecciones.

Hay que tomar en cuenta que la amigdalitis puede ser contagiosa, esto va a depender del agente que la causa.

Es así como si la amigdalitis es causada por un virus, esta puede propagarse su la persona a la que se infecta no ha tenido contacto con ese virus anteriormente.

Pero si es causada por las bacterias la afección puede ser transmitida con mayor facilidad.

Pero si el padecimiento de la amigdalitis crónica es causado por la sinusitis o la rinitis alérgica, entre otras afecciones, no es contagiosa.

¿Por qué se produce la amigdalitis?

La razón por la que se produce la amigdalitis, la más frecuente, es su colonización por parte de virus que afectan el tracto respiratorio.

Es una enfermedad infecciosa, por lo tanto se puede adquirir por contagio.

La formas del contagio pueden ser por aire, al estornudar o tose, o pueden ser por contacto directo.

En el caso del contacto directo puede ser el intercambio de saliva, contacto íntimo o contacto con objetos contaminados.

La colonización por parte de los virus, también se produce por la colonización debido a las bacterias que proceden de la piel, la laringe o del tracto respiratorio.

Los hongos patógenos son los responsables de la amigdalitis en los pacientes inmunodeprimidos o los diabéticos.

Causas y factores de riesgo

Entre las causas y factores de riesgo de la amigdalitis hay dos factores principales, que se describirán a continuación:

La edad

Los niños están en mayor riesgo, especialmente los menores de dos años.

La amigdalitis originada por bacterias es más frecuente en los niños de entre cinco y quince años.

La amigdalitis viral puede ser más frecuente en niños pequeños.

Si bien también puede darse en adulto, la edades mencionadas son factores de mayor riesgo.

Exposición constante a gérmenes

En este caso aumenta el riesgo en niños de edad escolar que tienen contacto directo con compañeros que puedan contagiarlos con virus y bacterias.

Conclusión

Como se ha visto la amigdalitis es una infección que puede producirse por virus y/o bacterias, por lo que exige de mayor cuidado para no exponernos.

En ese sentido, la mejor forma de prevenir la amigdalitis es manteniendo una buena higiene.

Es importante lavarse las manos frecuentemente y evitar compartir utensilios como vasos.

Lo mejor es tomar la precaución de alejarse de personas cuando estornuden y tosan .

Recuerda que ante la manifestación de uno de los síntomas presentados aquí, debes acudir al médico para un diagnóstico y tratamiento.