Cómo ayuda la atención plena a reeducar la postura

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Cada momento de nuestras vidas asumimos una postura corporal. Consciente o -la mayoría de las veces- inconscientemente, nuestro cuerpo toma una forma particular en relación al espacio. El hecho de que seamos bípedos (logro evolutivo impresionante) hace aún más desafiante el que logremos una “buena postura”.
Entonces, ¿cómo podemos hacer para adquirir patrones saludables de postura corporal, especialmente cuando tenemos una muy mala posición regularmente? Una combinación de Reeducación Postural (RP) y Mindfulness (atención plena) puede ayudarnos.
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Optimizando el tratamiento

Como señala la Licenciada María Belén Basso, especialista en el tema y colega de Ineco Rosario, “la Reeducación o Kinesiología Postural es un método científico de evaluación, diagnóstico y tratamiento, orientado al abordaje de problemas que afectan al sistema neuro-músculo-esquelético a través de la terapia manual. Facilita la reeducación y la integración del nuevo esquema corporal (Integración Sensorial)”.

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Sin embargo, como todo tratamiento kinésico, la Reeducación Postural puede utilizar otras disciplinas para mejorar los resultados. Una de ellas puede ser el Método Mindfulness o Meditación en Atención Plena.
Belén sostiene que la práctica habitual de meditación hace que el funcionamiento del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal esté funcionando en las mejores condiciones, con una mayor secreción de las hormonas del bienestar o mediadores del dolor, como las endorfinas, encefalinas y serotonina.
Y completa: “se ha demostrado su eficacia en la reducción del estrés, la ansiedad, y el malestar psicológico y físico en personas con dolor crónico y fibromialgia, además de la mejora del humor y de la calidad del sueño. La atención plena se asocia con una mayor activación parasimpática, que puede promover la relajación muscular profunda y la disminución concomitante de tensión miofascial e irritabilidad y, de esta forma, reducir el dolor”.
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Las mejorías

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La especialista comenzó a integrar el Mindfulness a su trabajo en Ineco Rosario. Estudiosa, muy observadora y disciplinada en la práctica del método, empezó a utilizarlo con algunos pacientes.
Es que Belén comprendió que entre sesión y sesión de RP está la vida del paciente, sus automatismos y conductas aprendidas (en este caso, llámense malas posturas) que sólo se pueden mejorar con una actitud cognitiva/emocional de mayor atención y autocuidado.
Así, lo puso en práctica con 4 pacientes, les hizo un seguimiento durante 12 semanas y registró sus cambios. Los cuatro son de sexo femenino y con diagnósticos variados (trastornos de ansiedad, trastornos de sueño, depresión y dolor crónico).
Realizó dos sesiones semanales de Reeducación Postural y agregó principalmente la técnica del Escaneo Corporal Breve como componente de mindfulness. Recordemos que esta técnica permite a la persona llevar su atención sistemáticamente a cada parte del cuerpo activando la observación interoceptiva (esto es, de detección de sensaciones físicas).
Durante la sesión se trabajó con técnicas de corrección postural, a las que se incorporaron ejercicios de respiración consciente y algunos minutos de escaneo corporal consciente durante y luego del tratamiento, con el fin de integrar el nuevo esquema.

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Se indicó a las pacientes la realización del escaneo corporal con un audio la mayor cantidad de días posibles dentro de la semana. En el caso de las pacientes con trastorno de sueño se les indicó la realización del mismo previo al sueño.
La profesional relató que “se observaron mejorías en el descanso, en los estados de tensión mental y exceso de pensamientos, en la percepción corporal, en la aceptación del dolor, en la tensión miofascial psicógena y en la agilidad corporal”.

Una excepción: los beneficios no fueron extensivos a la paciente depresiva, que no logró articular esta práctica en su vida. Por mi parte, he observado que son pocos los casos de pacientes con este cuadro que logran mantener la práctica y es necesario hacer adaptaciones muy específicas que exceden el marco del consultorio kinesiológico.
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Estar atentos a nuestro cuerpo: un camino de bienestar

Como conclusión, podemos renovar nuestra continua exhortación: prestar atención a nuestro cuerpo es un camino directo para desarrollar conciencia sensitiva.

Además, observarlo en movimiento, corregir su posición en determinados momentos (cuando caminamos, cuando estamos sentados frente a la computadora, etc.) es una forma de vigorizarlo, mantenerlo y propiciar una mente más saludable.