Día Mundial del Parkinson: cuáles son las terapias que mejoran los síntomas motores

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Se trata de la segunda patología neurodegenerativa más frecuente luego del Alzheimer. Pese a que el tratamiento con fármacos continúa en proceso de exploración, si hay terapias que mejoran los síntomas motores.

Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, la segunda patología neurodegenerativa más frecuente luego del Alzheimer. Pese a que aún no hay fármacos que permitan retrasar o curar la enfermedad, hay algunas terapias farmacológicas que mejoran los síntomas motores. Por su parte, los síntomas no motores también pueden ser apaciguados por una correcta nutrición basada en la distribución adecuada de proteínas animales y vegetales.

Asimismo, se incorporan otras terapias no farmacológicas para reforzar a los medicamentos, con el propósito de ser más eficaces en el control de los síntomas de la enfermedad:

Parkinson y cannabis

Múltiples artículos han hecho hincapié en el uso de ciertas moléculas de la planta de cannabis en las patologías neurodegenerativas. No obstante a ello, aún no hay evidencia científica que avale su uso en la Enfermedad de Parkinson dado que no se conocen sus sitios de acción, perfil farmacológico y – más importante aún – los posible efectos adversos asociados.

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“Hay aún dudas significativas acerca del impacto negativo que el uso prolongado de cannabinoides podría ocasionar, no solo en las funciones motoras, sino – y principalmente – en los aspectos cognitivos y conductuales del paciente”, explica la Dra. Emilia Gatto, Jefa del Departamento de Enfermedades de Parkinson y Trastornos del Movimiento de INEBA.

Enfermedad de Parkinson y alimentación: el rol de las proteínas

Además de los síntomas motores, el Parkinson contempla otros que impactan significativamente en la calidad de vida de los pacientes, como depresión, ortostatismo (caída de la presión arterial sanguínea), constipación, salivación, pesadillas, alucinaciones, somnolencia e insomnio.

“La patología puede afectar el estado nutricional del paciente ya sea a nivel motor, emocional, sensitivo o del ciclo (on-off) por eso un correcto abordaje nutricional basado en una distribución adecuada de proteínas de origen animal y aquellas de origen vegetal que contengan valores altos de proteína (para que no inhiban la absorción de levodopa) puede ayudar a potenciar el tratamiento farmacológico y mantener el bienestar del paciente”, comenta la Lic. Teresa Cóccaro, nutricionista del instituto.

Tanto en el desayuno como en el almuerzo se recomienda que la suma de los mismos no supere los 10 a 12 gramos de proteínas, ya que de esta manera mejora la absorción de la levodopa; siendo que a partir de la tarde, en la merienda, y luego en la cena la persona puede consumir mayor cantidad de proteínas.

La ingesta estará adecuada a cada paciente en particular haciendo hincapié en:

  • Evaluar la ingesta antes de la enfermedad y cómo es al momento de la enfermedad.
  • Aporte correcto de macro y micronutrientes según haya pérdida o aumento de peso.
  • Dentro de los micronutrientes, la vitamina D estaría asociada a retraso o prevención de la depresión o demencia en enfermedades neurodegenerativas.
  • Facilitar autonomía alimentaria (movilidad; masticación; deglución). Además si es necesario se adaptarán también los utensilios utilizados (plato, cubiertos y lugar de ingesta).
  • Adaptar la alimentación dependiendo el momento evolutivo de la enfermedad permitirá que el paciente continúe con su autonomía.
  • Evitar la constipación a través de una alimentación rica en fibra.
  • Actividad física o de estiramiento según prescripción médica.