Hace 149 años falleció el Dr. Roque Pérez víctima de la fiebre amarilla.

“El Dr. Roque Pérez es sin duda uno de nuestros héroes civiles. pensó mas en el prójimo que en si mismo, merece nuestro reconocimiento como lo merecen hoy todos aquellos argentinos que desde el lugar que les ha tocado están luchando contra el coronavirus y por salvar vidas humanas” carlos antonio gorosito.

“Hace 149 años falleció en la ciudad de Buenos Aires el Dr. José Roque Pérez, era el 26 de marzo de 1871.Había nacido el 15 de agosto de 1815 en la ciudad de Córdoba. El Dr. Roque Pérez fue una figura emblemática en la lucha contra la fiebre amarilla desatada en Buenos Aires entre 1870 y 1871.Según Diego Howlin en su trabajo «Vómito Negro, Historia de la fiebre amarilla, en Buenos Aires de 1871»(Octubre 2004. Revista Persona n°34) las epidemias de fiebre amarilla en Buenos Aires (enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti) tuvieron lugar en los años 1852, 1858, 1870 y 1871. La de 1871 produjo un gran desastre humanitario que mató al 8% de las personas que habitaban el territorio porteño de entonces. Las muertes normales en esa época según algunas referencias históricas no llegaban al 20 por día pero en la época de la fiebre amarilla, hubo días en que murieron más de 500 personas por día según relata Miguel Ángel Scenna en la Revista Todo es Historia( n°8 año 1967). En 1871 convivían en Buenos Aires tres jurisdicciones políticas el Gobierno Nacional presidido por Domingo Faustino Sarmiento, el de la Pcia. De Buenos aires por el Gobernador Emilio Castro y el Municipal presido por Narciso Martínez de Hoz, no existía el cargo de Intendente el que se crearía 9 años después con la Federalización de Buenos Aires, había entre ellos problemas políticos y jurisdiccionales. El primer censo argentino de 1869 registró en la Ciudad de Buenos Aires 177 787 habitantes, de los cuales 88 126 (49,6 %) eran extranjeros; de estos, 44 233 -la mitad de los extranjeros- eran italianos y 14 609 españoles. Los conventillos sobre 19 000 viviendas urbanas, 2 300 eran de madera o barro y paja datos también aportados por Miguel Ángel Scenna. Las condiciones de salubridad no eran buenas se carecía de cloacas, los desechos humanos acababan en los pozos negros, que contaminaban las napas de agua y en consecuencia los pozos, que constituían una de las dos principales fuentes del vital elemento para la mayoría de la población. La otra fuente era el Río de La Plata, de donde el agua se extraía cerca de la ribera contaminada y se distribuía por medio de carros aguateros, sin ningún saneamiento previo.( Crego, Mabel Alicia. «Historia de la epidemia de fiebre amarilla de 1871). Se da como fecha de inicio de la epidemia el 27 de enero de 1871 con tres casos identificados en el Barrio de San Telmo. La epidemia fue creciendo y aumentando significativamente el número de víctimas y como el vecindario veía al Municipio con incapacidad para dar respuesta a la crisis desatada decidió crea una Comisión Popular de Salud Pública, se reunieron el 13 de marzo en Plaza Victoria(Actual Plaza de Mayo) y al día siguiente, tal agrupación nombró como presidente al abogado José Roque Pérez y como vicepresidente al periodista Héctor Varela; además, la conformaron, entre otros, el vicepresidente de la Nación Adolfo Alsina, Adolfo Argerich, el poeta Carlos Guido y Spano, el ex presidente de la Nación Bartolomé Mitre, el canónigo Domingo César, el sacerdote irlandés Patricio Dillon y Evaristo Federico Carriego de la Torre este último exhortaba:
«Cuando tantos huyen, que haya siquiera algunos que permanezcan en el lugar del peligro socorriendo a aquellos que no pueden proporcionarse una regular asistencia». Angel Jankilevich, en Historia de las Organizaciones de Socorro, La epidemia en Buenos Aires (2004) sostiene:”Entre otras funciones, la comisión tuvo como tarea la expulsión de aquellas personas que vivían en lugares afectados por la plaga, y en algunos casos, se quemaban sus pertenencias. La situación era aún más trágica cuando los desalojados eran inmigrantes humildes o que aún no hablaban bien el español, por lo que no entendían la razón de tales medidas. Los italianos, que eran mayoría entre los extranjeros, fueron en parte injustamente acusados por el resto de la población de haber traído la plaga desde Europa. Unos 5000 de ellos realizaron pedidos al consulado de Italia para retornar a su país, pero había muy pocos cupos; además, muchos de los que lograron embarcar, murieron en altamar.”. A mediados de mes los muertos eran más de 150 por día y llegaron a 200 el 20 de marzo. Entre las víctimas, estuvieron Luis José de la Peña, educador y ex ministro de Justo José de Urquiza, el ex diputado Juan Agustín García, el doctor Ventura Bosch y el pintor Franklin Rawson; también murieron los doctores Francisco Javier Muñiz, Carlos Keen y Adolfo Argerich. El 26 de marzo, falleció el presidente de la Comisión Popular, José Roque Pérez, quien ya había escrito su testamento cuando asumió el cargo ante la certidumbre de que moriría contagiado. NO voy a realizar mayor abundamiento sobre la fiebre amarilla quienes estén interesados encontraran material bibliográfico en las bibliotecas físicas y virtuales, quiero hoy básicamente destacar la actitud del, máxime teniendo en cuenta que la autoridades nacionales habían huido del lugar. El presidente Domingo Sarmiento y su vicepresidente Adolfo Alsina abandonaron la ciudad en un tren especial, acompañados por otros 70 individuos, gesto que fue muy criticado por los periódicos. También la Corte Suprema en pleno, los cinco ministros del Poder Ejecutivo Nacional y la mayor parte de los diputados y senadores abandonaron la ciudad.( Demaría, Viviana y Figueroa, José (abril de 2012). «Epidemia: Fiebre amarilla en Buenos Aires». Revista El Abasto). «El diario La Prensa del 21 de marzo comenta el hecho con éstas palabras: “Hay ciertos rasgos de cobardía que dan la medida de lo que es un magistrado y de lo que podrá dar de sí en adelante, en el alto ejercicio que le confiaron los pueblos”.»( Fiebre amarilla en Buenos Aires». Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.). Hay que valorar el gesto de Roque Pérez en un nuevo aniversario de su muerte él sabía a lo que se exponía por eso hizo su testamento al momento de aceptar presidir la Comisión Popular de Salud Pública. Roque Pérez trato de ayudar a los más necesitados ,a los inmigrantes y a los negros, los que a la hora de buscar culpables eran estigmatizados por la sociedad de aquel tiempo. Cuentan que en la madrugada del 17 de marzo de 1871 un sereno de nombre Manuel Domínguez, ya declarada la epidemia le llamo la atención que la puerta de la calle Balcarce 384 estuviese abierta al entrar comprobó que en su interior había una mujer muerta tirada en el piso y que un bebé pujaba por asirse a uno de sus pechos. Dicen también que en lugar se hicieron presente los Dres. Roque Pérez y Argerich que garantizaron el resguardo del niño. Ese hecho inspiro al pintor uruguayo Juan Manuel Blanes que creo la obra: “Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires” un lienzo de 2,30 por 1,80, donde se muestra el interior de una vivienda dominan la escena José Roque Pérez y Manuel Gregorio Argerich. Ambos contemplan a una mujer muerta, tirada en el piso y un bebé buscando su pecho para alimentarse. Un niño en un costado mira a Roque Pérez, mientras que en el fondo se ve a otro miembro de la comisión que se tapa la boca con un pañuelo. La mencionada obra de arte constituye un homenaje imperecedero a los Dres. Roque Pérez y Manuel Argerich por su abnegada labor para salvar vidas humanas. Están hoy la Argentina y la humanidad toda atravesando momentos extremadamente difíciles por la pandemia del Coronavirus por lo tanto es dable destacar en el 149 aniversario de su fallecimiento la actitud del Dr. José Roque Pérez, sin duda uno de los héroes civiles de nuestra Patria , pensó más en el prójimo que en sí mismo. Hoy nosotros debemos valorar el compromiso de todos los trabajadores y profesionales de la salud, de todos los funcionarios y empleados de los distintos niveles del Estado y de todas aquellos que de una manera u otra están trabajando por la salud y bienestar de los argentinos en esta lucha con ese enemigo invisible que es el Coronavirus y ojala muy pronto logremos derrotar.” Carlos Antonio Gorosito, Ex Intendente Municipal (1991-2015), Saladillo 26 de marzo de 2020.