Historias: Increíble historia con un trágico final para un grande del automovilismo

Norberto Daniel Castañón, un símbolo y sinónimo de Peugeot, brilló en el automovilismo argentino de los sesenta y los setenta.

Norberto Daniel Castañón, un símbolo y sinónimo de Peugeot, brilló en el automovilismo argentino de los sesenta y los setenta. Fue campeón argentino de Turismo Anexo J en 1968 y 1969, con Peugeot 404. Desde Lanús, con su equipo particular, peleó y superó a los equipos oficiales Fiat y Peugeot que dominaban la categoría, transformada con los años en el actual Turismo Nacional. En 1968, ganó la tradicional y verdadera «Vuelta de la Manzana», doblegando nada menos que a Carlos Reutemann, por entonces piloto oficial del equipo Fiat.

Castañón había arrancado en 1961 con un Autoar-NSU Prinz y luego, siguió con la marca que lo acompaño durante el resto de su campaña deportiva con Peugeot 403, 404 y 504. Se convirtió en símbolo de la marca del León.

Pese a los éxitos, tomaba el automovilismo deportivo «como un hobby». Aunque se destacó en las carreras de ruta (antecesoras del rally argentino), donde corría navegado por su preparador, Roberto Díaz, nunca desentonó en los autódromos. En 1971 preparó un Peugeot 504 para dar batalla a los «tres litros» en Turismo Carretera, sentando las bases que originarían, años más tarde, el Turismo Competición 2000. A mediados de los setenta se retiró de la actividad para atender su concesionaria Peugeot en Lanús y apoyar las carreras de sus hijos.

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Lamentablemente la tragedia se cruzó en la familia Castañón…

Fue un 21 de Mayo como hoy, pero de 1989, ocurrió en San Martín de Los Andes, durante una competencia del Campeonato Argentino de Rally. El Fiat 147 que tripulaban Gustavo y Alejandro Castañón (sus hijos) se despistó justo en su puesto de auxilio, embistiendo a Norberto Castañón, quien resulto herido, fue trasladado primero a Bariloche y después a Neuquén, donde falleció días después. Datos: Guillermo Blanco.