Las reinas de la polémica

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Por Mariana Carbajal- La Nación

Alrededor de un centenar de municipios de todo el país organizan concursos de belleza entre adolescentes y jóvenes para elegir reinas en fiestas populares, con fines turísticos o para promocionar algún producto regional. Les exigen desfilar en trajes de baño con sandalias de taco aguja y los jurados –muchas veces funcionarios públicos– las evalúan en función de su “belleza física”, además de otras cualidades como “porte”, “desenvoltura” y “personalidad”. Los reglamentos de los certámenes son claramente discriminatorios. No sólo se limita la edad de las concursantes –pueden participar únicamente aquellas que tengan entre 16 y hasta 23, 24 o 25 años, en general–, sino que además se les suele imponer como condición que sean solteras y no tengan hijos. Son concursos que están arraigados localmente bajo el amparo de celebraciones tradicionales y con un fuerte respaldo gubernamental. ¿Pero es adecuado que el Estado promueva este tipo de eventos que cosifican a las chicas? En algunos casos, incluso, se eligen “reinitas”, entre nenas de apenas 5 años, como en la Fiesta Nacional de la Flor, en Escobar, donde se corona la reina del Capullo; en la Fiesta provincial del Trigo, en Tres Arroyos, la de la Espiguita, y en el municipio chubutense de Camarones, la del Salmoncito. La expresión más extrema de esta clase de competencias son los llamados Bikini Open, patrocinados por empresas privadas (ver aparte).

“Hace tiempo que investigo el tema con preocupación. Cada año proliferan este tipo de fiestas populares, que bienvenidas sean, pero que incluyen estos concursos de belleza. En general, los reglamentos son discriminatorios y sexistas. Pero hay algunos peores que otros. La mayoría convoca a chicas a partir de 15 o 16 años y les hacen anotar medidas, peso, color de ojos y cabello. Las medidas que inscriben tienen carácter de declaración jurada y luego las miden para corroborarlas y si no coinciden, las descalifican”, contó a Página/12 Verónica Bajo, integrante de Acciones Feministas y de Mujeres en Bandada, organizaciones que vienen manifestándose en contra de los certámenes en distintas localidades del sur de la provincia de Buenos Aires como Bahía Blanca y Monte Hermoso. “¿Cómo es posible que desde municipios se hagan campañas por noviazgos sin violencia, y luego se los invita a los jóvenes a ver un espectáculo cosificador de mujeres? Yo llamo a esto la ‘tinellización’ de Estado. ¿Hasta cuándo tendremos a funcionarios/as eligiendo traseros de jóvenes y niñas? ¿Hasta cuándo el Estado dejando en letra muerta la Ley 26.485 que ampara a las mujeres de la violencia simbólica?”, consideró Bajo.

El Instituto Cultural de la Municipalidad de Bahía Blanca, junto con la sociedad de fomento de Ingeniero White, participan en la organización en esta última localidad portuaria de la Fiesta Nacional del Camarón y Langostino en Semana Santa, donde se elige la respectiva reina. El año pasado fue coronada una chica de 16 años que representó al Museo del Puerto, dependiente del mismo Instituto Cultural. En septiembre, integrantes de Acciones Feministas presentaron una nota para cuestionar el concurso ante el organismo municipal y generaron gran revuelo mediático en la zona. También escribieron a las autoridades del municipio de Monte Hermoso, distrito que organiza la elección de las reinas del Verano y de la Primavera. Semanas atrás, Mujeres en Bandada, una banda musical de activistas feministas, también se sumó a la movida con intervenciones callejeras contra los certámenes: realizaron una batucada y una parodia de un concurso en la peatonal de Monte Hermoso.

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Coronas y coronitas

En algunas páginas oficiales de gobiernos municipales o provinciales hacen verdaderos “books” de las postulantes e invitan a la gente a que elija a la ganadora, como ocurre en el caso de la Reina Nacional de Mar, que se selecciona en Mar del Plata. El Ente Municipal de Turismo organiza el certamen. Este año fue coronada una adolescente de 18 años, Micaela Ludvik. La ceremonia tuvo lugar en la noche del 22 de enero y participaron el intendente de General Pueyrredón, Gustavo Pulti, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y la presidenta del Concejo Deliberante, Vilma Baragiola, entre otros, funcionarios públicos.

Micaela Ludvik se convirtió en la 42ª Reina Nacional del Mar. El primer certamen en Mar del Plata se hizo en 1910 en el Hotel Bristol. Ese año participaron “doce bellas jóvenes hijas de bañeros y pescadores, como lo determinaba el reglamento”, tal como recuerda la página oficial del Ente Municipal de Turismo de General Pueyrredón. En aquella oportunidad fue consagrada soberana “una esbelta maestra de 17 años que trabajaba en una escuela local y residía en la casa de la familia La Cava”, según reseña el organismo gubernamental. El siguiente concurso se hizo en 1932 y se coronó a una joven de 19 años, Dora Lombardo. En 1952 el evento empezó a ser auspiciado por la Dirección Municipal de Turismo y a partir de entonces comenzó a tener continuidad y respaldo oficial.

“Hay algo de las esclavitudes modernas en este tipo de exhibiciones, claro que de manera más sutil y con la anuencia de las víctimas propiciatorias de las fiesta mercantil y banalizadora de lo femenino, del cuerpo y la sexualidad”, consideró Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA, que conduce Hugo Yasky (ver aparte).

Se eligen reinas de belleza en alrededor de un centenar de fiestas populares, siempre con el patrocinio de gobiernos municipales y provinciales. En Buenos Aires, por ejemplo, se corona en Carlos Casares la reina del Girasol; en Reta, la de la Playa; en Escobar, de la Flor y del Capullo; en Tres Arroyos, del Trigo y la Espiguita; del Salame Quintero en Mercedes; del Dulce de Leche en Cañuelas; del Jamón en Marcos Paz; de la Cerveza Artesanal en Uribelarrea. Hay concursos de esta clase por toda la geografía del país, en cada fiesta local, provincial o nacional que promocionan algún producto regional, como la de la Vendimia, en Mendoza, que se está desarrollando por estos días, y tuvo como preámbulo, hace algunas semanas, un ruidoso escándalo justamente porque una de las reinas departamentales del año pasado denunció al intendente de Tunuyán por impedirle entregar el cetro de Campo Los Andes a su sucesora y “vestirse de reina” por el simple hecho de que estaba embarazada, una condición que excluye a cualquier mujer para participar de la competencia.

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En Salta, como en otras provincias, se elige la reina de los Estudiantes entre alumnas de colegios secundarios de distintos departamentos, cuya ganadora participa a su vez en un certamen nacional que se realiza en Jujuy. En San Juan, el gobierno provincial selecciona la reina de la Fiesta Nacional del Sol: hasta 2012 se exigía a las concursantes –la mayoría estudiantes secundarias– 1,68 metro de estatura como mínimo. Finalmente ese requisito se eliminó hace un año y medio. También en ese caso, la página oficial de la celebración ofrece las fotos de cada una de las 19 postulantes, que representan a cada Departamento de la provincia, para que la gente vote a su preferida por mensaje de texto. Las 19 representantes departamentales cumplen con un curso de “instrucción en cultura general, historia, cata de vinos y belleza”, según se informa. La coronación fue el 22 de febrero.

Lo más llamativo es que varias fiestas incorporaron la elección de una “reinita”, entre niñas de 4 a 7 años. En algunos casos, se elige por sorteo, pero en otros las pequeñas deben desfilar por una pasarela y someterse a la decisión de un jurado.

No sólo el gobierno de San Juan ofrece un curso para las concursantes: en la Patagonia, el gobierno municipal de Esquel brinda capacitaciones a las candidatas a reinas de belleza de la Fiesta Nacional del Esquí. El curso incluye técnicas de pasarela, asesoramiento en maquillaje, cuidado de la piel, vestuario, oratoria, expresión corporal, nutrición, cuidado de la salud y… derechos humanos. En 2013 fue abierto por el propio secretario de Turismo del municipio, Américo Austin, quien invitó a las chicas, a “divertirse y vivir una experiencia que es única”, según informaron en su momento medios del lugar.

La Fiesta se realiza en el centro de esquí La Hoya. El evento nació en 1979, con carácter provincial, cuando un grupo de vecinos y comerciantes de Esquel tuvieron la iniciativa de desarrollar un evento que tuviera como eje promocionar la “nieve en primavera”. En esa oportunidad, concurrieron personalidades del espectáculo, de aquel momento, como Claudio Levrino, Beatriz Taibo y Graciela Alfano. Ya en la siguiente edición, la celebración tomó la categoría de Fiesta Nacional y desde entonces se realiza todos los años en la misma época, también promovida gubernamentalmente. El año pasado, el 7 de septiembre, fue coronada reina una adolescente de 16 años, Alicia López Montes, de la ciudad de Esquel. Además, fueron elegidas Miss Simpatía, Miss Elegancia, princesa segunda y princesa primera.