Spirits de Saint Louis, el equipo que se burló de la NBA

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La franquicia de la ABA, perteneciente a la familia Silna, estableció un acuerdo a perpetuidad que se ha transformado en uno de los mejores negocios de la historia. Un negocio que convirtió a sus dueños en millonarios. Foto: ESPN.

El equipo más rentable de la NBA es uno que no jugó ni un minuto en la liga más importante del mundo. No, no se trata de un chiste, sino de los Spirts de Saint Louis y de los hermanos Ozzie y Daniel Silna. Estos hermanos, dueños de aquella franquicia de la extinta ABA, firmaron en 1976 uno de los acuerdos más provechosos en la historia de los negocios. Uno que les ha hecho ganar más de mil millones de dólares.

Todo comenzó en 1967, cuando la familia Silna fundó una franquicia que por ese entonces se llamaba Houston Mavericks. A lo largo de su paso por la ABA, el equipo sufrió varias transformaciones en su nombre hasta llegar al definitivo: Spirits de Saint Louis. La meta de los hermanos era muy clara: llegar a la NBA. Sabían que la liga en la que se encontraban era inestable económicamente y que, en el futuro, la competencia principal del básquet profesional en Estados Unidos iba a absorber muchos de esos equipos. Durante esos años, la franquicia jamás pudo equilibrar sus finanzas, algo similar a lo que ocurría con la ABA en términos generales.

En 1976, los seis equipos sobrevivientes comenzaron a gestionar la fusión entre las dos ligas. Sin embargo, los altos directivos de la NBA decidieron que sólo cuatro podrían unirse: Denver Nuggets, New York Nets, San Antonio Spurs e Indiana Pacers. Con los Virginia Squires en bancarrota y los Kentucky Colonels cerca de recibir una especie de indemnización, eran los Spirits la única franquicia fuera del arreglo. Los Silna lucharon por conseguir el que era su objetivo principal desde la fundación, pero no lograron ser incluidos. A pesar de eso, llegaron a un acuerdo económico un tanto extravagante: además de 2,2 millones de dólares para retirarse, recibirán una compensación a perpetuidad relacionada a los ingresos televisivos que tuvieran las cuatro franquicias de la ABA que sí se unirían a la NBA. Un séptimo de esas ganancias, más precisamente.

Eran tiempos en los que las grandes cadenas de televisión le daban la espalda al básquet. Los partidos no eran retransmitidos a nivel nacional y las cifras que se manejaban no estaban ni cerca de las actuales. El trato no parecía ser muy excesivo y los equipos sobrevivientes aceptaron. Ninguno de ellos imaginaba que, apenas unos años después, la aparición de estrellas de la talla de Magic Johnson, Larry Bird y Michael Jordan haría crecer exponencialmente los ingresos por esa vía. Para 2007, los Silna habían ganado 180 millones de dólares sin que los Spirits jugaran un solo partido. En 2014, la recaudación aumentó a 300. Ese mismo año, los hermanos aceptaron los 500 millones de dólares que los abogados de la NBA les ofrecieron para romper el acuerdo.

Ozzie y Daniel soñaban con formar parte de la mejor liga del mundo. Y, en cierto punto, pueden decir que lo lograron. No con un equipo en cancha, sino a través de uno de los negocios más brillante de la historia.