Irañeta habló del regreso a clases presenciales: “No deberíamos debatir en enero si volvemos o no, deberíamos debatir cómo volvemos”

La docente y concejal de Juntos por el Cambio, Victoria Irañeta, habló con ABC Saladillo sobre el regreso a clases presenciales. Irañeta sostiene que “es necesario que todos los actores se sienten a discutir esto y que el mensaje sea el mismo”, y agrega: “Después de un año de no haber tenido clases presenciales, ya debería estar en marcha el plan para volver”. A continuación, la entrevista completa:

-En los últimos días, los actores políticos y la ciudadanía en general expresó posturas respecto al retorno a clases presenciales y sus formas, tanto en los medios como en redes sociales. Como concejal y por ende representante de los saladillenses, ¿cuál es la posición al respecto?

Es un tema muy complejo, y antes que nada quiero aclarar dos puntos que me parecen importantes. En primer lugar, yo soy docente y algo que no está en tela de juicio es el trabajo de las comunidades educativas y docentes durante todo el 2020. No solamente por el trabajo arduo para sostener la vinculación y continuidad pedagógica que tenía que darse desde la virtualidad, y muchos ni siquiera desde la virtual porque no tenían elementos tecnológicos para poder comunicarse. El trabajo se hizo coordinado, aprendiendo obviamente día a día, pero la escuela estuvo a la altura de las circunstancias en un contexto de mucha incertidumbre.

Por otro lado, nuestra posición viene siendo desde el 2020 que deberíamos retomar las clases presenciales, obviamente paulatinamente y con todos los cuidados necesarios. De hecho, el Radicalismo a través de Fundación Alem presentó en mayo de 2020 un programa de vuelta a las aulas, en las que se tenía en cuenta –además del contexto- las características de cada distrito, cuáles eran los sectores que deberían volver primero –por supuesto, los de mayor vulnerabilidad y con menos acceso a la virtualidad-… Hubo propuestas, y lo digo en términos personales, y no las vi del gobierno nacional y provincial. El ministro Trotta todo el tiempo estaba estirando esa posibilidad.

En la situación en la que estamos, no me parece coherente que si decimos que la educación es prioridad, no se haya tomado como una actividad esencial como tantas otras, como salud, y otras actividades necesarias para la vida de un país. Hasta hace cuatro días no sabían si iban a volver las clases presenciales: ahora dicen que sí, pero los gremios ya están diciendo que recién en febrero, cuando se traten las paritarias, van a volver las clases presenciales. El punto que es clave es que no hay una coherencia en el mensaje. No digo que no haya intenciones de volver a clases: yo creo que sí, de hecho a las escuelas han solicitado los protocolos de cada jurisdicción para poder evaluarlos y adaptarlos.

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Por supuesto que no va a ser la misma presencialidad de antes de la pandemia, pero es necesario que todos los actores se sienten a discutir esto y que el mensaje sea el mismo: si hay una oposición y demanda social de padres que dicen que los jóvenes y niños deben volver a las escuelas, y los gremios por otro lado dicen que no, que recién se van a sentar a evaluar en febrero, a mí me parece que provoca una incoherencia que está haciendo mucho daño. A esta altura, después de un año de no haber tenido clases presenciales, ya debería estar en marcha el plan para volver.

-Mencionas como clave el papel de los gremios, ¿podrías ampliar?

En estos momentos, cuando uno los escucha, está claro que es así. Trotta hace tres días que dijo que van a volver las clases presenciales, está recorriendo las provincias aunque por ahí un poco tarde. En realidad, se han presentado programas, la oposición lo ha hecho y no se han tenido en cuenta. No tendría que partidizarse la vuelta a las clases, ni partidizarse la educación, pero termina siendo así porque el mensaje no está consensuado.

Lo comparaba con Saladillo y la posición de José Luis desde el momento 0 de la pandemia, por cómo convocó a la oposición, a la Cámara de Comercio, a todos actores importantes. Compartir el poder, poder consensuar en salud, dejar de lado las mezquindades… Es un ejemplo de diálogo, de consenso, que debería que tenerse en educación y salud. No deberíamos estar debatiendo enero si volvemos o no, deberíamos estar debatiendo cómo. Y la realidad es que Argentina y la provincia de Buenos Aires son territorios muy heterogéneos.

Las escuelas rurales en los partidos más pequeños, algunos podrían haber vuelto en el 2020: es muy distinta la realidad de una escuela en Blaquier a la de una del conurbano, o Capital Federal. Esas diferencias no se tuvieron en cuenta a la hora de tomar decisiones. Es algo que se podía haber discutido e implementado ya desde el año pasado.

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-A la hora de presentar propuestas para llegar al consenso que remarcás como necesario, ¿qué es lo que propone la oposición?

La vuelta a las aulas con los protocolos que corresponden, adaptando cada territorio y jurisdicción, de acuerdo a los recursos humanos y económicos o de infraestructura que tiene. El ministro Trotta decía que no está preparada toda la estructura del sistema educativo nacional para que todos vuelvan de la misma manera a las clases presenciales, y claramente es así. Pero ese es el trabajo que tenemos que hacer: los docentes, el poder político, para trabajar e ir adaptando los protocolos. Pero no puede pasar lo que pasó en el 2020, que las escuelas estén cerradas en todos los distritos todo el año.

-Trasladándolo a Saladillo con sus particularidades, ¿cómo es la situación?

Por supuesto que el consenso se va a lograr si estamos todos con la misma intención de volver, es lo primero que tiene que consensuarse con los gremios y Jefatura de Educación. Yo trabajo en las escuelas y desde octubre se estuvieron trabajando los protocolos para la vuelta a clases en marzo, sobre todo con aquellos estudiantes que tuvieron una discontinuidad en el vínculo pedagógico, lo cual está muy bien porque la emergencia es lo primero que debe atenderse.

Se está hablando, hay una intención clara de que las clases presenciales tienen que volver, pero si se da la posibilidad de que en Saladillo pueda presentarse algo más individual, territorial, a mí me parecería excelente: vos analizás escuela por escuela, nivel por nivel… Sería una buena forma, pero no hay plan todavía. Insisto: el gobierno está diciendo que van a volver las clases presenciales pero todavía no hay ningún plan, nada concreto que se pueda evaluar y adaptar a cada región, en este caso a Saladillo.