Pereyra, en el 104° aniversario, recordó los inicios de Toledo, conocido como ‘Tres Bonetes’ y ‘María Antonieta’, la cría de ovejas y familias irlandesas

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En el marco de la transmisión como festejo del 104° aniversario de Álvarez de Toledo, el concejal Marcelo Pereyra fue convocado para recordar y compartir los inicios de la localidad saladillense. “El paraje de Álvarez de Toledo tiene una historia tan larga como el mismísimo partido de Saladillo”, advirtió Pereyra.

La transmisión fue emitida por la Subsecretaría de Cultura, Educación y Derechos Humanos, a través del Facebook oficial del Municipio, y en medio de los saludos y las felicitaciones, Marcelo Pereyra compartió lo siguiente:

“En la época de Rosas –Juan Manuel-, el doctor Andrés Dick –que fue el primer enfiteuta en poblar esa región- ocupó los campos de lo que es hoy Álvarez de Toledo hasta más allá del arroyo de Las Flores. Con posterioridad a la caída de Rosas, el doctor Dick le vendió su campo a la sociedad formada por Don Federico Álvarez de Toledo, Galíndez y Atucha. En esa época, la cría de ovejas para abastecer de lana a la industria textil inglesa es proliferada como principal actividad ganadera. Es así que se radican en toda la provincia de Buenos Aires numerosas familias irlandesas que eran especialistas en la cría de ovejas.

La sociedad Galíndez, Atucha y Álvarez de Toledo arriendan parte de sus campos a estas familias. Es así como los apellidos Hogan, Lambert, Laffan, Fagan, Hanlon, Scaly, Keegan, Killan, Higgin, Green, Holze, Ebert, Corry, Comion, Comarck, Leaden, Kenny, Richardson, Brenan, Killiam, Tompson, Flyn, Kellym Mac-Loglin, y Gilligan, entre otros, aparecen en el partido de Saladillo y principalmente en la zona de Álvarez de Toledo.

La sociedad se disolvió, y es así como Álvarez de Toledo se queda con totalidad de ese campo, que desde la época de Andrés Dick se llamaba ‘Tres Bonetes’ y tenía su casco próximo a los márgenes del arroyo Las Flores. Cuando en 1863 se funda el pueblo de Saladillo, y a partir de 1864 llega el ferrocarril que va a permitir trasladar más rápidamente la producción agropecuaria hacia Buenos Aires y el puerto, don Federico Álvarez de Toledo toma la decisión de trasladar el casco de su estancia y le cambia el nombre de Tres Bonetes a María Antonieta, cosa que se concreta en 1894.

En 1912 se va a dar otro acontecimiento importante para la estancia María Antonieta de don Federico Álvarez de Toledo, que es el paso del ferrocarril provincial que unía el puerto de Ensenada con el límite de la provincia de La Pampa: este ferrocarril formará numerosos puertos a la ladera de su trazado. En principio, en las puertas de la estancia María Antonieta se hizo un desvío en las plataformas de las vías para poder maniobrar, conocido desde entonces como desvío Toledo. Pero, como ocurría en la mayoría de estas pequeñas estaciones, se generó un movimiento comercial con gente que busca trabajo, establecen almacenes de ramos generales, hospedajes… y se empieza a conformar un pequeño vecindario.

Surge la necesidad de hacer el trazado de un pueblo. Es así como en 1916, uno de los hijos de don Federico Álvarez de Toledo –Ernesto-, realiza un loteo en las inmediaciones de la estación y es lo que formalmente da origen al pueblo de Álvarez de Toledo. Este loteo se anunció precisamente el 21 de mayo de 1906, y es por eso que por convención se estableció que podía ser la fecha de fundación de este pueblo.

Marcado por el impulso que en esa época tenía el ferrocarril, va a tener un progreso muy dinámico y vertiginoso en muy poco tiempo. Este progreso se va a extender hasta la década de 1960, cuando por decisiones que trascienden a nuestra zona, se decide levantar el ferrocarril provincial. Muchos de los pueblos que habían surgido a laderas de las vías van a desaparecer; algunos, marcados por ansias de progreso y afección al trabajo, han logrado sobrevivir apostado al futuro. Uno de esos pueblos es Álvarez de Toledo”.