Se conmemora el Día de la Danza: “Necesitamos que la comunidad vuelva a resignificarnos como trabajadores”, pide María Marta Delucía, de ISA Saladillo

Foto: archivo

Cada 10 de octubre se conmemora el Día Nacional de la Danza, en conmemoración a un grupo de artistas que perdieron la vida en un accidente aéreo. María Marta Delucía, directora del estudio de danza ISA Saladillo, reflexionó sobre la realidad que atraviesa el sector, el compromiso y las problemáticas.

María Marta, la directora del prestigioso estudio de danza que se aproxima a cumplir 40 años de vida, reflexionó sobre cómo atravesó la pandemia al sector: “Encontré herramientas que quizás no hubiera transitado desde la presencialidad”, admite, aunque destaca que “nada reemplaza la mirada con el otro”. Además, apela fuertemente al trabajo desde el Movimiento Federal de Danza para lograr el reconocimiento de la sociedad y del Estado como trabajadores del arte y la cultura. A continuación, la entrevista completa:

-Tradicionalmente, ¿cómo festejan cada año el Día de la Danza?

Todos los años hacíamos algo, un evento. Hemos trabajado muchas veces en proyectos de ley, una vez hicimos una manifestación en la plaza central. El proyecto de ley que se presenta a nivel nacional hace que tengamos una especie de encuentros con las alumnas, clases abiertas, siempre hay algún recuerdo y se hace un poco de historia. Es como la quinta vez que se presentó pero pierde estado parlamentario por no ser tratado. Si bien es una celebración, la conmemoración de la muerte de bailarines, como José Nella y Norma Fontella entre otros, siempre se recuerdo. Quedó como ícono, un símbolo de la danza en nuestro país. Esa historia se recupera, se proyecta y se transmite.

-¿Cómo lo atraviesan este año?

Este año, absolutamente atípico, atravesamos una situación muy compleja. Estamos trabajando de manera virtual, damos clases por Zoom, y a los más chiquitos se les da pautas y clases filmadas, invitándolos a la creación por encima de todo, apelando a sus ganas de bailar y seguir en contacto con su propia corporeidad por encima de todo, y tal vez se le da alguna variación para que trabajen el entrenamiento. Esto significa el contacto con su propia subjetividad, el contacto con sus propias imágenes evocadoras y que convocan a la producción del movimiento, a la creación, al disfrute, al goce del movimiento. Lo más importante es un niño o niña es poder disfrutar su propia corporeidad y ese movimiento.

Hemos hecho varios videos entre profes desde el Movimiento Federal de Danza, videos que visualicen la situación y el lema ‘Danza es trabajo’. Necesitamos que la comunidad vuelva a resignificarnos como trabajadores. Está el imaginario colectivo de que los trabajadores de la danza, y en general los de la cultura y el arte, no es visto como un trabajo. Si bien disfrutamos mucho y amamos lo que hacemos, creo que todo el mundo debería disfrutar y amar lo que hace como trabajo. Nosotros tenemos ese privilegio, pero igual es nuestro medio de vida. Entonces: ‘Danza es trabajo’ por encima de todo. Por eso hicimos varios videos para resignificar nuestro accionar en la comunidad.

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También las alumnas en las distintas escuelas de danza, y te hablo particularmente de ISA, hemos hecho videos en distintos niveles desde la grupalidad -nivel intermedio, superior-, y muchos niños, niñas, alumnos y alumnas de la escuela nos han mandado sus videos creativos que hemos publicado.

-¿Cómo afectó la pandemia a la danza? Tanto a los estudiantes, profesionales, docentes…

Nosotras nos reconocemos como trabajadoras de la cultura, no me siento en el lugar del profesional… no sé lo que es un profesional, por otra parte. Desde ese lugar, como docente y trabajadora, afectó profundamente desde todo lugar: en nuestro quehacer cotidiano, en cómo llevar la clase, como transitar esos espacios, cómo se trastocaron las rutinas… El espacio, la barra, la música, los olores, los horarios: todo fue trastocado.

Empezamos las clases por Zoom, pero no todas y todos pudieron continuar. Algunas tuvieron las clases normalmente y asistieron a las clases desde que comenzó esto; otras no pudieron, otras son más intermitentes. Pero no somos todos y todas iguales, por lo tanto hubo algunos cambios en eso. La continuidad a través de la virtualidad estuvo bastante afectada, pero se puede decir que en nuestra escuela, en nivel intermedio y avanzado, pudimos continuar. Con los más chiquitos se complejiza un poco desde ese lugar, porque no tienen virtualidad por sí mismos, igual que para la escuela, que dependen de un acceso de un equipo de algún adulto, que a su vez tiene que disponer del horario y un montón de cuestiones.

Al margen de eso, hay un montón de chicos y chicas que no se sienten cómodos haciendo las clases virtuales; no se sienten cómodos tampoco, y hay que tener muchísimo cuidado con eso, con el verse en un video. Eso hay que respetarlo muchísimo y tener mucho cuidado en los planteos, hasta dónde ir y respetando la subjetividad de cada uno.

Desde el punto de vista creativo, y hablo por mí, buscamos otras herramientas. Por mi parte encontré herramientas que quizás no hubiera transitado desde la presencialidad. Digo para verle algo positivo, porque nada reemplaza la presencialidad, la mirada con el otro. Vimos herramientas de edición, de enfoque; un mismo movimiento repetido varias veces, qué queremos contar, qué queremos decir.

También el poder comunicarnos, por ejemplo, en un encuentro internacional de danza: yo hubiese tenido que viajar e invertir mucho más dinero, obviamente. Seguramente hubiera sido distinto, ni mejor ni peor, diferente: pero bueno, pudimos hacerlo desde este lugar y me encontré con gente de Colombia, México, Venezuela, Chile, Perú… y no hubiera sido posible en un contexto de presencialidad. Eso lo veo como algo positivo.

-El arte pareciera acarrear una problemática histórica como lo es la falta de reconocimientos laborales: ¿Qué tanto se profundizó en la pandemia?

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La danza acarrea una problemática histórica que en este momento sólo se visibilizó, pero si hay algo por lo que el Movimiento Federal de Danza está trabajando, es en esto porque se visibilizó más que nunca. La precariedad en la que trabajamos las escuelas de danza, los creativos, los coreógrafos, bailarines, los artistas y docentes independientes que no tienen un lugar para hacer aportes para su jubilación, por lo tanto no tenemos jubilación; no tenemos obra social, no tenemos un espacio de gremiación donde pelear por nuestros derechos y esto se vio más que nunca en este contexto.

El Movimiento Federal de Danza está trabajando muchísimo por la ley nacional de danza, y una ley provincial, y en este contexto es que presentamos en cada pueblo de la provincia de Buenos Aires un proyecto para declarar de interés el día nacional de la danza. Primero para visibilizarnos y visibilizar nuestro rol en la comunidad, que la comunidad vuelta la vista y nos vea como lo que somos, trabajadores y trabajadoras del arte; que el Estado nos mire como una comunidad que hace su aporte a la movilidad económica dentro de la comunidad a la que pertenece; y, por otro lado, que se nos visibilice como parte de la construcción cultural de cada comunidad. Esto tiene que ver con revalorizarnos, resignificarnos, y a partir de la valoración propia y de la comunidad ir peleando por una ley nacional y provincial de danza.

En Saladillo, por ejemplo, somos cerca de 20 estudios de danza independientes, aparte de los talleres municipales; somos cerca de 40 docentes, profesores y profesoras de danzas de distintos estilos, por lo que nuestro aporte dentro de la comunidad es importante. En cada escuela hay cerca de 2 docentes, en el caso nuestro somos 4 que vivimos de esto, y tenemos una matrícula promedio de 160 alumnos. Somos muchos los docentes que vivimos de esto y hacemos nuestro aporte creativo a la construcción cultural de nuestra comunidad.

-¿Qué rol va a cumplir la danza en el regreso a la nueva normalidad en los niños, niñas y jóvenes?

Nosotros ayudamos a construir lo que significa una conciencia colectiva sensibilizada: lo que tiene que ver con la danza va mucho más allá de un compromiso netamente laboral, el trabajo con la propia corporeidad sensibiliza ese compromiso con la propia corporeidad y con la sociedad a la que perteneces. No podés ser indiferente al mundo que te rodea porque estás comprometido con tu propio cuerpo, tu propia corporeidad, tus propios modos de manifestarte y decir a través del movimiento. Por lo tanto, sos permeable y sensible a todo lo que pase en tu comunidad.

Lo demás lo iremos definiendo entre todas y todos, entre alumnos, alumnas, familias, docentes, bailarines creativos, intérpretes, coreógrafos. Y no solamente desde la danza, sino el rol de una sociedad diferente. Va a haber una sociedad diferente después de todo esto, y cada uno asumirá desde su óptica y punto de vista el rol que quiera tener. Pero no lo vamos a definir en soledad, sino entre todas y todos y sobre todo transitándolo.

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El mundo cambió definitivamente, son nuevos paradigmas, no van a ser los anteriores para bien o para mal. Hay una situación del orden mundial que cambia, no sé para dónde, pero no va a ser igual. Tal vez se profundice lo peor, o tal vez salgamos un poquito mejor, no lo sé. Espero que este cambio de paradigma nos encuentre trabajando juntos para que salgamos mejores de esto, más solidarios, más cuidadosos de nuestra propia vida y la vida del prójimo, que nos demos más importancia a lo que verdaderamente importa: el ser humano, la subjetividad, la creación, el poder convivir en el marco del respeto, del diverso, de poder aceptarnos tal como somos y sin juzgar, sin juzgar al otro, sin pretender que el otro piense o sea como uno. El mundo cambió y espero que la danza venga a cumplir un rol más amplio en el marco de la diversidad.

Hoy en nuestro pueblo tenemos que lamentar estudios de danza cerrados, profes que han cambiado su vida radicalmente por no poder sostener el espacio de danza, otros y otras desprovistos de la capacidad de dar clase. Porque la virtualidad es lo que hay y tiene sus beneficios como ya describí, pero es un lugar donde la desigualdad aflora abruptamente. No todos o todas tienen acceso a internet, un equipo para uso personal, generalmente se comparte con el resto de la familia y también los horarios de acceso. Al mismo tiempo no se cuenta en todos los hogares con un lugar donde poder transitar el aprendizaje y ni hablar de la invasión a la privacidad que significa.


En nuestro caso la escuela de danza ISA hemos podido pagar a lo largo del año parte del alquiler mensual gracias al aporte colaborativo de las familias que acompañan y pueden, porque sabemos que en éste contexto a deprimido los ingresos al máximo.


Por último quiero agradecer a todas y todos los docentes de danza, bailarines, creativas y coreógrafos y coreógrafas de Saladillo por esta lucha por los derechos que estamos llevando adelante desde el MFD, ASÍ como a Mariela Ruggeri, coordinadora Nacional del MFD Y a JulianaLizardo Villafañe, de la Región BS AS. y esperamos la aprobación del proyecto presentado ante nuestros concejales sobre declarar de Interés Municipal el Día Nacional de Danza.


Finalmente no dejar de mencionar a quienes alguna vez llegaron de pequeñas a la escuela, fueron alumnas y hoy son el equipo ISA SALADILLO Romina López, Candelaria Iocco y Florencia Viola, un enorme orgullo y agradecer su conocimiento, compromiso y amor para con la Danza.