
Un estudio en Science sugiere que la energía liberada rebotó en el núcleo terrestre y activó movimientos entre placas 16 minutos después del temblor principal.

El viernes 11 de marzo de 2011, a las 14:46, la tierra tembló en Japón: un terremoto de magnitud 9,1 sacudió la costa de la isla de Honshu y dejó casi 20.000 muertos. El epicentro se ubicó en el mar, a 130 kilómetros de la ciudad de Sendai. El sismo desencadenó un tsunami con olas gigantes que devastaron zonas costeras del país e inundaron la central nuclear de Fukushima.
Ahora, un nuevo estudio sobre ese gran terremoto sugiere que las ondas del sismo viajaron hacia el núcleo de la Tierra y regresaron a la superficie, donde desencadenaron un movimiento que desplazó de forma permanente a Japón hacia el este, hasta 6 milímetros. La investigación, liderada por la geofísica Sunyoung Park, de la Universidad de Chicago, se publicó en la revista Science.
Ahora, un nuevo estudio sobre ese gran terremoto sugiere que las ondas del sismo viajaron hacia el núcleo de la Tierra y regresaron a la superficie, donde desencadenaron un movimiento que desplazó de forma permanente a Japón hacia el este, hasta 6 milímetros. La investigación, liderada por la geofísica Sunyoung Park, de la Universidad de Chicago, se publicó en la revista Science.







