Murió a los 90 años Robert Norris, el “hombre Marlboro” que nunca fumó un cigarrillo

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Su familia emitió un comunicado en donde invitaba al público a celebrar su vida

Robert Norris, mejor conocido como el hombre Marlboro, falleció el pasado domingo en su rancho de Colorado Springs, a los 90 años de edad. Le sobreviven dos hijas y dos hijos, 13 nietos y 18 bisnietos. Su esposa falleció en 2016 a los 88 años. Aún se desconocen las causas de su muerte.

“Robert C. Norris, esposo de la fallecida Jane W. Norris, murió en paz al cuidado del Hospicio Pikes Peak el 3 de noviembre, rodeado por su familia”, escribieron en un comunicado sus parientes.

Norris se hizo famoso en los años sesenta cuando comenzaron a utilizar su cara en anuncios de la marca Marlboro en espectaculares y revistas por doce años. Sólo le bastó tener un rostro lleno de decisión, usar un sombrero de vaquero y tener un cigarrillo en su mano.

Sin embargo, Norris no tocó un cigarrillo en su vida, más que para las campañas publicitarias, porque él nunca fumó, y después de más de 10 años renunció a ser el rostro de la marca de cigarros ya que pensó que no era un buen ejemplo para los niños.

Norris nació en Chicago, Illinois, pero se alejó de su tierra natal para perseguir su más grande sueño: ser un vaquero. A los 18 años comenzó a criar caballos a la edad de 18 años, antes de mudarse al estado de Colorado. Ahí, compró su rancho Tee Cross Ranches, en 1950, el cual creció hasta llegar a los 63.000 acres (254.95 kilómetros cuadrados).

Durante los años cincuenta, los cigarros estaban dirigidos a las mujeres, y el equipo de publicidad, Leo Burnett Worldwide, buscaba una idea para tratar de venderlo a los hombres. Fue en 1954 cuando se creó la idea del “hombre Marlboro”: un vaquero duro que fumara los cigarrillos al aire libre.

Las primeras imágenes fueron de modelos profesionales, sin embargo, la compañía argumentó que para fines de autenticidad necesitaban encontrar a verdaderos vaqueros que llenaran el papel.

Fue ahí cuando el destino jugó un rol importante, ya que los ejecutivos se encontraron con una foto de Norris posando junto a su buen amigo, el actor John Wayne, en un periódico. Poco tiempo después lo fueron a buscar a su rancho de Colorado.

«Salieron de su automóvil, estos tipos con sus trajes a rayas, y se acercaron a papá y le dijeron: ‘¿Te gustaría estar en comerciales de cigarrillos Marlboro?’ Él dijo: ‘Bueno, estoy un poco ocupado en este momento. ¿Por qué no vuelves la próxima semana y, si hablas en serio, hablaremos?’ Regresaron la semana siguiente”, narró Bobby Norris, hijo del famoso vaquero al noticiero KKTV.

Para la publicidad tomaron más de 2.000 fotografías, y sólo algunas se distribuyeron a través de los Estados Unidos y el continente europeo.

«Siempre nos decía a los niños: ‘No quiero volver a verte fumar’. Entonces, uno de nosotros finalmente preguntó: ‘Si no quieres que fumemos, ¿por qué haces comerciales de cigarrillos?’ Llamó a Phillip Morris y renunció ese día «, recordó Bobby Norris.

Norris siguió con su trabajo en el rancho en el que tanto le gustaba estar, y crió a sus animales, e incluso adoptó a una elefanta bebé, Amy, que había quedado huérfana en Zimbabue. La bebé creció hasta llegar a pesar 4.000 libras (1.814 kilogramos) y vivió en el Zoológico de Fresno, en California.

Según el sitio TMZ, Norris era una figura popular en el pueblo en el que vivió, pues era un conocido filántropo y empresario, además participó activamente en ayudar a varias organizaciones de rodeo.

En lugar de donar flores, la familia pidió donaciones para una fundación que ayuda a gente con autismo o el Programa de Asistencia para Sobrevivientes de Tragedias (TAPS por su siglas en inglés), la cual apoya a familiares de veteranos.

Para celebrar su vida, sus familiares hicieron un evento el viernes 8 de noviembre y estuvo abierto a todo público.